

El Papa León XIV cerró la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma el 6 de enero de 2026, poniendo fin al Jubileo de la Esperanza, un Año Santo que comenzó en 2024 y que convocó a millones de fieles de todo el mundo en busca de renovación espiritual y reconciliación.
El acto solemne se realizó durante la misa de la Epifanía, cuando el pontífice empujó los portones de bronce tras una oración silenciosa. Con este gesto, la Iglesia marcó el cierre de un tiempo extraordinario de gracia, recordando que la misericordia divina permanece abierta más allá de los ritos litúrgicos.
El Jubileo, inaugurado por el Papa Francisco, se convirtió en un acontecimiento histórico al ser concluido por su sucesor, algo inédito en la tradición católica. Más de 33 millones de peregrinos atravesaron la Puerta Santa en Roma, a pesar de las dificultades logísticas y climáticas, confirmando la vigencia de la fe como motor de esperanza global.
Durante la ceremonia, León XIV subrayó que la experiencia jubilar no se limita a un evento, sino que debe inspirar a los creyentes a vivir la esperanza cristiana en medio de los desafíos contemporáneos. Además, expresó su preocupación por la situación en Venezuela, llamando a la comunidad internacional a garantizar la paz y la soberanía del país.
El cierre del Jubileo de la Esperanza refuerza la dimensión universal de la Iglesia y deja como legado un mensaje de confianza en el futuro, en un mundo marcado por crisis sociales y políticas. La clausura en San Pedro se convierte así en un símbolo de continuidad espiritual y compromiso con la humanidad.
English version
Pope Leo XIV closes the Jubilee at St. Peter’s
Pope Leo XIV closed the Holy Door of St. Peter’s Basilica in Rome on January 6, 2026, officially ending the Jubilee of Hope, a Holy Year that began in 2024 and drew millions of pilgrims worldwide seeking spiritual renewal and reconciliation.
The solemn act took place during the Epiphany Mass, when the pontiff pushed the bronze doors shut after a moment of silent prayer. With this gesture, the Church marked the conclusion of an extraordinary time of grace, reminding the faithful that divine mercy remains open beyond liturgical rites.
The Jubilee, inaugurated by Pope Francis, became historic as it was concluded by his successor—an unprecedented event in Catholic tradition. More than 33 million pilgrims crossed the Holy Door in Rome despite logistical and weather challenges, reaffirming faith as a global source of hope.
During the ceremony, Leo XIV emphasized that the jubilee experience should inspire believers to live Christian hope amid contemporary challenges. He also voiced concern over the situation in Venezuela, urging the international community to safeguard peace and sovereignty in the country.
The closing of the Jubilee of Hope reinforces the universal dimension of the Church and leaves a legacy of trust in the future, in a world marked by social and political crises. The closure at St. Peter’s thus becomes a symbol of spiritual continuity and commitment to humanity.


