POR EL ESCRITOR, COMUNICADOR SOCIAL PERIODISTA, RUBÉN DARÍO FRANCO RARVÁEZ, .PRESIDENTE COMUNICADORES SOCIALES PERIODISTAS RISARALDA PRI

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EN EL CONCEJO MUNICIPAL DE PEREIRA LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS RIASARLADA  PRI CELEBRÓ EL DÍA DEL PERIODISTA. – Notieje.com

MINICUENTO 2017 – RUDAFRA. “JAIME CON PEREIRA EN SU CORAZÓN”
El lunes 17 de noviembre de 2025, el aire en el Auditorio de la Universidad Libre estaba cargado de expectativa. La luz tenue iluminaba las filas de asientos ocupados por estudiantes y profesores ansiosos por escuchar a Jaime Cortés Díaz, un hombre cuyos pasos habían dejado huellas indelebles en la historia de su ciudad natal, Pereira. Jaime no era solo un conferencista; era un hijo querido de la tierra, un guerrero del servicio público que había dedicado su vida a la educación y al bienestar de su comunidad.
En su camino hacia el estrado, los recuerdos fluyeron con intensidad. Pensó en la calidez de su hogar, donde Pedro Belálcazar Cortés y Leonor Díaz habían sembrado las semillas de la pasión por el conocimiento. Con sus hermanos, él vivió una infancia plena, marcada de risas y también de pérdidas que fortalecieron su carácter. Carlos, Guillermo, Hernán, aunque ya no estaban, siempre serían parte de su historia, un eco cariñoso que resonaba en su corazón.
El auditorio quedó en silencio mientras Jaime comenzó su disertación sobre la historia de Pereira después de los Décimos Juegos Nacionales de 1974. Describió cómo, al asumir la dirección de Coldeportes, sintió el peso y la responsabilidad de ser el primero en liderar un evento que uniría a su nación en la celebración de la cultura y el deporte. Temprano en su carrera, había tenido que luchar contra la burocracia y el escepticismo, pero su determinación nunca flaqueó. «Cada paso dado fue por aquellos que creyeron en mí y en nuestra ciudad», decía, recordando a Lucero, su esposa, quien siempre le ha brindado su apoyo incondicional.
Con cada palabra, transportó a sus oyentes a un tiempo de desafíos y victorias. Habló sobre cómo, tras una intensa campaña, Pereira había sido elegida como sede de esos juegos, un momento de orgullo para cada pereirano. Recordó las noches de trabajo duro junto a colegas, organizando, planificando, asegurándose de que cada detalle fuera perfecto. Su voz, cargada de emoción, retumbó en las paredes del auditorio cuando mencionó la alegría desbordante de la inauguración, donde miles de ciudadanos se unieron para vitorear a sus atletas.
Pero Jaime sabía que la verdadera victoria no venía solo de los trofeos ganados, sino del legado que dejaba detrás. En su ponencia, subrayó la importancia de la educación, la ética y el respeto por los derechos humanos. «Lo que hemos construido en Pereira va más allá de instalaciones deportivas. Necesitamos preparar a las nuevas generaciones para ser líderes responsables, capaces de enfrentarse a los retos del mañana», sentenció con fervor.

El recuerdo de sus hijos, María Clemencia, Jaime Eduardo y María Fernanda, apareció en su mente, llenándolo de esperanza. Sus logros y aspiraciones reflejaban el sueño que él mismo había perseguido desde joven, y sabía que ellos continuarían ese legado.
A medida que su discurso llegaba a su fin, la sala vibraba con aplausos. Jaime sintió una oleada de gratitud. Había recorrido un largo camino desde aquellos días de estudiante en Pereira, pasando por sus años en la administración pública, y culminando en su regreso a la ciudad que tanto amaba.
«Hoy, les pido a todos ustedes, jóvenes, que tomen el manto de este legado. Desde aquí, desde Pereira, pueden cambiar el mundo», concluyó con emoción. Y mientras miraba a su alrededor, vio en las caras de quienes lo escuchaban un brillo de determinación y esperanza.
El auditorio estalló en aplausos, y en el cálido abrazo de su ciudad, Jaime Cortés Díaz comprendía que su viaje no había terminado. Allí, entre viejos amigos, nuevos rostros, y el eco de su pasión por el servicio, encontraba la satisfacción de una vida dedicada no solo al deber, sino al amor por Pereira y su gente.