



Domingo 9 de noviembre 2025 – Día Internacional del Inventor.
El 9 de noviembre se celebra el Día Internacional del Inventor. Aunque la denominación se refiere solo al sujeto en masculino, nosotros desde aquí reivindicamos que se llame Día Internacional del Inventor y de la Inventora.
De hecho, esta fecha se celebra en honor a una mujer: la actriz, ingeniera e inventora austriaca Hedy Lamarr, que inventó el espectro ensanchado, tecnología precursora de la wifi. El espectro ensanchado es la técnica responsable de encontrar el espectro de frecuencia disponible para enviar datos y señales a través de los sistemas de telecomunicaciones. En palabras más sencillas es lo que impide que una emisora o canal televisivo se superponga sobre otro. Años después, el inventor y empresario alemán Gerhard Muthenthaler, decidiría elegir el día del nacimiento de la actriz, el 9 de noviembre de 1914 para celebrar el Día Internacional del Inventor.
El Día del Inventor se creó para rendir tributo a todos los inventores del mundo, pero principalmente a Lamarr, quién pasaría a la historia en el anonimato, debido a que cedió la patente de su invento al ejercito de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial.
Cada momento es una oportunidad para sonreírle a la vida. SONRÍA… SONRÍA… SONRÍA… CON AMOR Y ALEGRÍA, AGRADECIÉNDOLE A DIOS: CADA SEGUNDO DE VIDA. –RUDAFRA.
MINICUENTO 2009- RUDAFRA. «Jairo Jaimes: El Soñador de la Cima»
En un pequeño y pintoresco barrio, al pie de una imponente montaña, en Bucaramanga, Santander, nació Jairo Jaimes, un niño cuya mirada siempre se dirigía hacia lo alto. Desde pequeño, sus padres lo observaban con preocupación, pues él pasaba horas contemplando la cima, como si entendiera que allí, en las nubes, se escondían no solo los desafíos de la vida, sino también sus sueños más anhelados.
“¿Por qué miras tanto a esa montaña, hijo?” le preguntaba su madre con ternura. A lo que él, con una sonrisa confiada, respondía: “Yo sé que me tengo que preparar para enfrentar los desafíos de la vida. Solo miro para saber hacia dónde debo encaminarme”. Y tras estas palabras, sus padres suspiraban resignados, respondiendo: “Siga soñando, hijo, que soñar no cuesta nada”.
Con el tiempo, Jairo se convirtió en un joven ingenioso y determinado. A base de ingenio, creó una bicicleta especial que le permitía subir por las rocosas pendientes de la montaña. Con cada pedalazo, sentía que estaba más cerca de alcanzar no solo la cima del cerro, sino también sus metas más ambiciosas. Y así fue como, tras innumerables esfuerzos y la fuerza de su espíritu, finalmente llegó a la cúspide. Allí, el horizonte se abría ante él, lleno de posibilidades.
Graduándose de odontólogo y laboratorista dental en la Universidad Santo Tomás de Aquino fue solo el primer paso de su travesía. Enfocado en la mejora de su conocimiento, cruzó mares y países hasta llegar a Nueva York. En esta vibrante ciudad, se convirtió en docente y adquirió títulos en ingeniería mecánica aeronáutica y diseño por computadora en el Vaughn College. Cada logro, cada título obtenido, era un ladrillo más en la construcción de su sueño, un sueño que iba más allá de su persona: era un sueño colectivo.
El brillo de su inventiva lo llevó a patentar ideas innovadoras en Estados Unidos, China, India, Vietnam, Europa y más. Era un incansable creador, convencido de que la propiedad intelectual era la clave para generar empleos y riqueza, promoviendo el desarrollo sostenido no solo para Colombia, sino para toda América. En su corazón, llevaba la convicción de que la verdadera riqueza radicaba en compartir.
Como filántropo, Jairo nunca olvidó sus raíces. Regresa a su amado país, llevando consigo un mensaje claro: la solución a la desigualdad social se encuentra en la educación, la ciencia y la tecnología. “Si llego a ser presidente de Colombia”, dice con fervor: “implementaremos programas que aseguren que los 55 millones de habitantes disfruten de un país más amable. Un lugar donde todos tengan acceso a la seguridad, la ciencia, la tecnología, el deporte, la paz, la sana alimentación y, sobre todo, un verdadero amor por la vida”.
Caminando por barrios empobrecidos y escuelas desatendidas, Jairo conectaba con la gente. Su carisma y su visión eran contagiosos, inspirando a jóvenes y adultos por igual. Un día, mientras visitaba una escuela rural, se encontró con una niña que soñaba con ser astronauta. Los ojos de ella brillaban al hablar de las estrellas. Jairo, emocionado, le dijo: “Tú puedes alcanzar cualquier sueño, solo necesitas creer en ti misma y trabajar duro. Recuerda, la clave está en prepararte para los desafíos”.
Bajo su liderazgo, el país comenzó a transformar sus cimientos. La gente se unió a su causa, creando una marea de esperanza y cambio. Todo lo que Jairo había soñado se estaba convirtiendo en realidad, y la montaña que antes parecía inalcanzable se volvió un símbolo de superación para muchos.
No hay duda cuando Jairo Jaimes, logre convertirse en presidente, cumple su promesa, porque es hombre de palabra y acción. Sus programas innovadores y un enfoque en igualdad de oportunidades, hará que Colombia sea un ejemplo a seguir en el continente americano. El país florecerá, demostrando que cuando una visión se combina con acción y fe, los sueños pueden no solo realizarse, sino también cambiar innumerables vidas.
Y así, Jairo Jaimes, el soñador de la cima, no solo alcanza su meta personal, sino que guía a su nación hacia un futuro lleno de posibilidades, donde nadie jamás dejaría de soñar.
Hoy, domingo 9 de noviembre 2025, el Inventor Internacional Jairo Jaimes, volará sobre el cielo azul colombiano, flameando la Bandera tricolor con el letrero: “El pueblo merece vivir en paz y con amor”.



