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Jueves, 7 de Abril de 2025
Mientras que cientos de miles de personas continúan haciendo a diario largas colas en los dispensarios de medicamentos de las EPS públicas y privadas, sin que estos les sean entregados, poniendo en grave riesgo sus tratamientos, calidad de vida e incluso la propia supervivencia, el Ministerio de Salud, como tampoco las aseguradoras ni la red prestacional encuentran una solución eficaz que permita superar esta dramática situación.
Se pensaba que habría alguna solución, así fuera parcial, después del intenso debate que hubo hace dos semanas, cuando se puso sobre la mesa la dimensión de la crisis por la demora o escasez total de medicinas recetadas a los afiliados al sistema, y en el marco de la cual Gobierno, EPS, gestores farmacéuticos, gremios y asociaciones de pacientes expusieron abiertamente sus posturas e hicieron graves señalamientos.
Incluso, en medio de toda la discusión se cruzaron anuncios de demandas penales, investigaciones de las superintendencias, suspensión definitiva del servicio de proveeduría, así como algunas propuestas dirigidas a disponer de algunos recursos de manera excepcional para que se superara el cuello de botella de las deudas de las EPS a la industria farmacéutica, que continúa siendo la principal causa de la no entrega a tiempo o la negativa total de los medicamentos a los pacientes.
Sin embargo, pasan y pasan los días sin que la situación mejore. Las filas en las farmacias y dispensarios continúan siendo la nota predominante. Las medidas judiciales (penales, fiscales, disciplinarias o administrativas) anunciadas de lado y lado, o no se activaron o apenas si están en la fase inicial de los respectivos procesos.
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Lo único que se terminó implementando es un proceso mediante el cual el Ministerio de Salud empezaría a ser el comprador de los medicamentos que requieren quienes sufren enfermedades huérfanas. Esta es una de las problemáticas más graves, ya que las medicinas que requieren para controlar o tratar sus patologías son costosas y no tener acceso a las mismas ya está poniendo en riesgo a más de 70.000 pacientes.
¡Ojalá! este mecanismo excepcional, termine funcionando, pero también es clave que se avance frente a lo que está ocurriendo con los otros millones de usuarios que enfrentan distintos problemas de salud, algunos más leves y otros con mayor complejidad, y a los cuales tampoco se les están dispensando sus respectivas recetas médicas.


