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Venezuela, retaguardia de la violencia.
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/Foto AFP
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Domingo, 13 de Julio de 2025

La presencia de grupos guerrilleros colombianos en Venezuela crece día tras día, generando un problema de seguridad nacional muy grave para nuestro país. Según un informe publicado en nuestra edición de fin de semana, son tres las facciones con mayores márgenes de operación en el país vecino.
En primer lugar, se encuentra el Eln, que tendría no menos de 1.200 hombres-arma en esa nación, hoy convertida en su principal retaguardia estratégica. Como se evidenció al comienzo del año cuando lanzó una cruenta ofensiva contra las disidencias de las Farc en el Catatumbo, para lo cual utilizó territorio venezolano para mover frentes.
En segundo término, está la ‘Nueva Marquetalia’, compuesta por cabecillas y combatientes que, aunque se desmovilizaron en el acuerdo de paz de 2016, luego volvieron a la clandestinidad, encabezados por el exjefe negociador en La Habana, ‘Iván Márquez’. Y, en tercer lugar, están algunos grupos de las divididas disidencias de las Farc, que hicieron parte del llamado ‘Estado Mayor Central’.
Sorprende que el Eln y la ‘Nueva Marquetalia’ no son perseguidos activamente por la dictadura de Maduro que, por el contrario, protege a las cúpulas de ambos grupos desde hace varios años. Sin embargo, contra las facciones que comanda alias ‘Iván Mordisco’ sí se han lanzado ofensivas militares y policiales e incluso la oposición local ha denunciado operativos conjuntos entre fuerzas chavistas, elenos y marquetalianos.
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Alerta, igualmente, que las áreas en donde delinquen estas organizaciones ilegales colombianas se han ido extendiendo. Ya no solo están en los estados fronterizos con Colombia, sino que avanzan hacia el interior de Venezuela. Se habla de presencia de estos grupos criminales en estados como Táchira, Zulia, Amazonas, Apure, Barinas, Bolívar, Anzoátegui y otros.
Como se ve, es una situación bastante grave, ya que mandos elenos y de los grupos residuales de las Farc no solo dan desde su resguardo en Venezuela órdenes para actos de violencia en Colombia −de hecho se investiga si la ‘Marquetalia’ estaría detrás del atentado al senador y precandidato presidencial uribista Miguel Uribe Turbay−, sino que en la vecina nación manejan corredores estratégicos de narcotráfico, minería criminal, extorsión, secuestro e incluso, estarían operando contra sectores de la oposición a la dictadura chavista.
Resulta imperativo que el Estado colombiano tome cartas en el asunto. Es inadmisible, más allá de las cuestionadas empatías políticas e ideológicas entre los gobiernos Petro y Maduro, que una nación vecina albergue y proteja a organizaciones terroristas y asesinas en nuestro país.




