







Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
Pereira enfrenta una crisis de seguridad pública sin precedentes que ha obligado a las autoridades locales a reclamar un incremento urgente en el número de policías en la ciudad. Según la Asociación de Ciudades Capitales, la capital risaraldense cuenta apenas con 1.661 agentes permanentes mientras registra un alarmante crecimiento del 128.57% en homicidios, cifra que duplica con creces el aumento del 25% reportado en Manizales, ciudad que dispone de 1.737 uniformados. Este desfase entre la disponibilidad de recursos humanos y la escalada de violencia evidencia la urgencia de fortalecer la presencia policial en el territorio.
El informe reciente de la Asociación de Ciudades Capitales revela que en promedio las capitales colombianas cuentan con menos de un policía por cada cien habitantes, una proporción que refleja el deterioro progresivo de la pie de fuerza disponible en la Institución. Esta escasez de personal se traduce en una capacidad limitada para atender emergencias, patrullar territorios críticos y ejecutar operativos de prevención del delito. Pereira, como epicentro de violencia en la región, requiere con urgencia una reconfiguración de sus recursos de seguridad.
La comparación con Manizales resulta ilustrativa del problema estructural que enfrenta Pereira. Aunque ambas ciudades son capitales departamentales con dinámicas similares, la diferencia en el crecimiento de homicidios sugiere que la dotación de personal policial incide directamente en los indicadores de criminalidad. El incremento del 128.57% en muertes violentas en Pereira contrasta dramáticamente con el 25% de Manizales, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias de prevención del delito implementadas actualmente.
Las autoridades locales han señalado que la insuficiencia de agentes permanentes limita la capacidad de respuesta institucional y debilita la disuasión del crimen. Con apenas 1.661 policías para una población que supera los 400.000 habitantes, la radio de cobertura es claramente deficitaria. Esta situación ha generado preocupación entre comerciantes, residentes y empresarios que demandan mayor presencia policial en zonas de alto riesgo.
El llamado de Pereira a incrementar sus recursos de seguridad se enmarca en una crisis nacional más amplia, donde la mayoría de capitales colombianas enfrentan limitaciones similares. Sin embargo, la magnitud del problema en la ciudad risaraldense exige medidas inmediatas que trasciendan los ajustes presupuestales convencionales. Expertos en seguridad pública coinciden en que la solución requiere no solo más policías, sino también estrategias integrales de prevención y coordinación interinstitucional.
La respuesta del Gobierno Nacional a este reclamo será determinante para frenar la escalada de violencia en Pereira. Mientras se definen políticas de mediano plazo, la ciudad continúa enfrentando una realidad que demanda acciones urgentes para recuperar la confianza ciudadana y restaurar la seguridad como derecho fundamental de sus habitantes.
English version
Security: Pereira Demands More Police Amid Homicide Crisis
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator Journalist. Professional Card 0222 issued by the Ministry of National Education
Pereira faces an unprecedented public security crisis that has forced local authorities to urgently demand an increase in the number of police officers in the city. According to the Association of Capital Cities, the Risaralda capital has only 1,661 permanent officers while registering an alarming 128.57% growth in homicides, a figure that far exceeds the 25% increase reported in Manizales, a city with 1,737 uniformed personnel. This gap between available human resources and the escalation of violence underscores the urgency of strengthening police presence in the territory.
A recent report from the Association of Capital Cities reveals that on average Colombian capitals have fewer than one police officer per hundred inhabitants, a proportion that reflects the progressive deterioration of the police force available to the Institution. This personnel shortage translates into limited capacity to respond to emergencies, patrol critical areas, and execute crime prevention operations. Pereira, as an epicenter of violence in the region, urgently requires a reconfiguration of its security resources.
The comparison with Manizales is illustrative of the structural problem facing Pereira. Although both cities are


