

“Los sistemas participativos de garantía son herramientas de múltiples facetas que pueden incidir en procesos de relocalización de la economía, democratización de los procesos, formación mutua y otras acciones encaminadas a promover la participación y el encuentro de los actores de emprendimientos locales, por tanto los productores que hoy adquieren este Sello de confianza, tendrán las satisfacción de mostrarle a las personas que su proceso, es un proceso agroecológico y/o alternativo y que además contribuye a la conservación de las semillas nativas, del medio ambiente y le da la confianza al consumidor que los productos que está adquiriendo con el sello no tienen ningún tipo de insumo de síntesis química o no son cultivados con ningún proceso que sea agresivo contra nuestro medio ambiente”, manifestó Elizabeth Diosa Vásquez profesional de apoyo de Negocios Verdes de la CARDER.
La Corporación invita a la comunidad risaraldense, para que apoyen a estas organizaciones que han demostrado que hay otra forma posible de cultivar, con evidentes resultados, para el desarrollo sostenible del sector y la conservación de los recursos naturales y el ambiente.
“Nosotros como productores venimos trabajando exhaustivamente por lograr y hacer una diferencia no en contra de los productos tradicionales, sino a favor de nuestras raíces, de nuestras costumbres, y esto lo hemos logrado con esta certificación, porque nos da la autoestima de saber que estamos logrando lo que nuestros padres nos enseñaron y que contamos con un argumento muy importante para seguir promoviendo nuestros mercados, sembrando nuestra comida e intercambiando con otras personas, sintiendo el placer de estarles dando salud y alimentación”, expresó Carlos Gutiérrez, Proyecto agroecológico Capela.
Esta asamblea es un ejercicio que reúne a todos los productores que pertenecen al mercado agroecológico y se viene realizando hace 10 años en conjunto con la CARDER, donde se quiere fortalecer las economías locales y alternativas a través de la generación de espacios de comercialización y divulgación, para que productores y consumidores de alimentos agroecológicos intercambien experiencias, semillas y alimentos, como una estrategia que aporta a la construcción de soberanía alimentaria y al diálogo de saberes en la región.
“Queremos promover que el consumidor consiente y solidario tenga un espacio para encontrar productos sanos, limpios y alternativos, pero también es una posibilidad económica para estos productores que han hecho una apuesta de hacer transición agroecológica y así puedan tener un espacio de mercadeo justo y adecuado para sus condiciones”, indicó Aida Milena García Arenas, directora del Centro de Gestión Ambiental de la UTP.

