

Si por fundamentalismo entendemos la visión extrema de una ideología política, religiosa o económica que no admite controversia, no es fácil la situación que viven muchísimas naciones, y la de Colombia es bien compleja.
Con la primera revolución industrial producida en Inglaterra, apareció el capitalismo, al que se opondría el comunismo, y después de la primera guerra mundial, surgió el determinismo histórico, de que tarde o temprano la tierra sería comunista.
Pero, por el predominio de la técnica, el capitalismo adquirió la ventaja que hoy domina al mundo, hasta el punto que repúblicas como Rusia o China, prácticamente ya no son comunistas, sino de capitalistas de Estad.
En la América española – lusitana, sin embargo esa pugna ideológica produjo sus rezagos, como los de Cuba y últimamente Venezuela.
La situación de nuestra hermana república Bolivariana, es tan triste que su inflación ya alcanzó los 10 millones por ciento; y el mundo tiene conciencia de que es un Estado fallido.
Siendo la nación más rica de Suramérica decidieron más bien replegarse en un demodé socialismo del siglo XXI y alimentar más bien a Cuba que a sus propios connacionales.
Según nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, 4 millones de venezolanos, muy pronto se fusionarán con Colombia; sin embargo, a columnistas como Laura Gil o Vladdo, en “El Tiempo”, uno de nuestros ministros estrellas les parece desastroso.
El daño que Venezuela nos hizo durante 60 años para que allí se refugiaran los terroristas, primero los de las Farc, y ahora los Elenos; los hizo víctimas de su propio invento. Como los de las Farc, recibieron de Santos, De la Calle y Jaramillo, casa, carro y beca; ahora los del ELN quieren una encimita, pero el Presidente Iván Duque Márquez.
los tiene en la raya.
Nadie entiende por qué a estas alturas del conocimiento, los Elenos sostienen que tienen “derecho” a secuestrar, cuando la pestilencia de “todos las formas de lucha” fueron recogidas.
Pero ya en el plano nacional, es muy triste que los del ELN, las disidencias de las Farc y la delincuencia común, persistan en secuestrar como a diario lo hacen en nuestro país.
Por ser un niño símbolo, el secuestro de Cristo José hizo estremecer a la nación, pero a diario, la insania permanece.
Rescatado Cristo, al día siguiente matan a un padre y secuestran a otro niño; y Colombia enmudece.
AUGUSTO MEJÍA GONZÁLEZ
augustomejiag@gmail.com




