

En el tema Arroz con habichuelas, El Gran Combo, esa maravillosa orquesta de salsa, diceen el coro a lo largo de la canción: “Eso es lo que hay”.
Vamos por partes. Se cumplió la audiencia pública convocada con el fin de conocer la posición del Gobierno (MinDefensa) sobre la suerte de esta idea promovida desde 2016 por un número significativo de ciudadanos que crearon la mesa “San Mateo nos une”, entre ellos los hoy congresistas Carolina Giraldo Botero y Alejandro García Ríos.
El escándalo fue grande en 2017 cuando se supo que la Fundación Barco tenía un proyecto para construir más de 8 mil viviendas en predios del Batallón con motivo de su eventual traslado a La Virginia.
Desde entonces, uno de los argumentos ambientalistas y más contemporáneos, expuesto por el ingeniero Hernán Roberto Meneses, es que, el predio actual del Batallón está en el corazón del corredor biológico que une la naturaleza de las dos cuencas de los ríos Consota y Otún en la cadena ambiental que viene desde el Parque de Los Nevados hasta la desembocadura del Otún, en el río Cauca. ¡Nada menos!
Ese año 2016, incluso, fue protagonista el hoy senador Juan Pablo Gallo, en cuya alcaldía se prendió la mecha con motivo del posible traslado del Batallón San Mateo (63 hectáreas) al lote Miralindo en La Virginia (más de 360 hectáreas) expropiado a un traqueto de estos lares; y adjudicado al MinDefensa.
Hoy, Gallo apoya el Gran Parque Público San Mateo, al punto que en su intervención en el auditorio de la Universidad Área Andina dijo que, “El proyecto vale más de $500 mil millones, ¡y qué! “A Pereira no le queda grande ningún reto y habrá que gestionar esos recursos”, me comentó al final de la audiencia.
El director de Carder, Julio César Gómez, acogió la idea de Luis Arturo Arroyave de convertir ese predio en la nueva centralidad de Pereira trasladando allí la Alcaldía y la Gobernación agregando que con el comando de Policía y la Carder en ese vecindario, Pereira tendría además de descongestionar el centro, un parque protegido y seguro y un cluster homogéneo de gobierno local-regional.
Pero no todos somos Parque San Mateo, como dice cierto eslogan. La primera contraparte es el propio Batallón, cuyos altos mandos militares no tienen ningún interés en irse de la actual sede y así lo dijo sin sutilezas el coronel Salas, actual comandante local.
Deja mucho que desear la ausencia del citado ministro de Defensa Iván Velásquez o su delegado. (El proyecto no tiene suerte con los Min Defensas). No obstante, en el documento que los Liberales Progresistas entregaron -para anexar al acta de la audiencia- en la cual el entonces candidato presidencial Gustavo Petro, por escrito, se compromete a financiar el traslado del Batallón, dotarlo y devolverle a la ciudad el predio donde la utopía dice que habría un gran parque público.
Esto me hace recordar que Iván Duque dijo tres veces que haría el parque San Mateo.
Además de existir el riesgo de que el propósito entre en el berenjenal del sesgo político y botín electoral, hay ciudadanos que tampoco están de acuerdo con el traslado del Batallón ni con convertirlo en un parque público. La verdad sea dicha.
El director de planeación de La Virginia, Hernán Gutiérrez, al defender su territorio dice que La Virginia es el segundo municipio más pequeño del país y que esas 360 hectáreas las necesita para su desarrollo productivo.
Mi amigo el periodista y empresario Arpidio Escobar dice sin estremecerse, que el batallón debería estar en el Chocó o en la frontera de Risaralda donde lo estamos necesitando para que defienda el orden público.
Mi lector y amigo, el economista Juan Carlos Grillo me escribe una pastoral diciendo: “No le hacen mantenimiento a la Plaza de Bolívar, al Parque de La Libertad, al Lago Uribe, al Olaya Herrera, mucho menos a 63 hectáreas”. Yo le expongo a Grillo una serie de argumentos y me replica diciendo que, “Con todos esos argumentos se fortalece la idea de que ese espacio se ha mantenido gracias a que en él está el batallón. Cualquier idea o intervención inadecuada, sale mal. Luego, ¿para qué moverlo?”
Hay quienes dicen que, con tanto pereñeque, es mejor que dejen ahí el Batallón y que la próxima generación de pereiranos, quizá más sabia, decida qué hacer con el Batallón y con el predio. Por cierto, al igual que el predio de Miralindo, están siendo invadidos por viviendistas profesionales, sin que Min Defensa haga nada efectivo.
En lo esencial, mi tesis sobre la idea del Parque Público San Mateo, es que nuestra sociedad tenga proyectos de largo alcance y se discuta democrática y públicamente sobre ellos, tal como se viene haciendo desde hace siete años.
Creo, en síntesis y con firmeza, que es bueno ventilar la idea del Gran Parque Público. Es la manera como se miden las fuerzas cívicas (si tenemos o no), la voluntad y la capacidad de hacer, que es lo que al final la historia puede contar.
En un tiempo, cuando Pereira era una aldea-ciudad cuya sociedad miraba el futuro con ambición y promisión, construyó sin ambages ni discusiones bizantinas, sociedad y ciudad; por eso digo hoy, como ayer lo dijo el Gran Combo: “Eso es lo que hay”.



