



POR ALBERTO LINERO.
Señor mío y Dios Mio, al cerrar este día quiero agradecerte porque en cada momento que has mostrado que soy un ser en evolución –
Hoy solté cosas que ya no necesitaba, aprendí pequeñas lecciones que me acercan a ti y reconocí que hay amores pendientes que debo abrazar con mayor fuerza.
Gracias, porque no me pides perfección, si no sinceridad y disposición para crecer.
Si hubo momentos en los que me sentí completo o frustrado, te pido que sanes esa inquietud y me ayudes a encontrar tu paz.
Permíteme descansar sabiendo que cada día es un paso adelane y que no camino solo:
Tu me sostienes, me enseñas y me inspiras.
Bendice mi sueño, llena de serenidad mi mente y mi corazón y prepárame para un mañana en el que pueda seguir construyendo la vida que tu has soñado para mi.
Te amo y confió en ti.
Amen.




