Cientos de manifestantes reclaman en diferentes partes de Estados Unidos por la muerte del ciudadano norteamericano.
Las protestas, como también suele suceder en Colombia y en muchas partes del mundo, están acompañadas de saqueos a locales comerciales y excesos que tienen que ver con lo que motiva el malestar colectivo y la reclamación.
Aunque la conducta de los manifestantes también supone una indignación colectiva por tantos hechos punibles presuntamente racistas, también demuestra que la ira aflora en su máxima y peor condición cuando lleva años cocinandose en una olla a la que le faltó agregarle diálogo y voluntad estatal para escuchar y respetar el clamor y los derechos de todos.
La protesta tiende a desbibujarse, como cuaquier discusión personal, laboral o familiar, cuando se antepone la violencia a la exposición de motivos.
tanto la protesta como lo que origina la misma,corren el riesgo de ser igualmente nocivas si terminan parecinedose en que pasan por alto un acto tan sencillo como natural y necesario : exponer, escuchar y conrvertir.la autoridad con violencia desmedida empleada por el policía norteamericano ante una persona desarmada, la destrucción de los manifestnes a locales comerciales formales que generan empleo y mueven la economía, la fuerza desproporcionada usada por algunos policías en Colombia contra un anciano, el chantaje emocional de un jefe de los subordinados , el golpe del padre al hijo que manifiesta su inconformidad ante un injustificado castigo, los gritos y hasta puños entre legisladores y la insultada de una periodista en pleno programa de radio un vocero del presidente determinan pareciéndose porque niegan el diálogo, ignoran la explicación y cortan la respiración,