

Sería mezquino alegrarnos del rechazo de los pereiranos a la gestión del alcalde Carlos Maya, tal como lo reflejan los patéticos resultados de la Encuesta Pereira Cómo Vamos conocida el pasado jueves en el auditorio de la Cámara de Comercio.
Al salir de allí se comentó el rechazo a la gestión del alcalde Maya. El marcador de la encuesta registró el 63% de desfavorabilidad y más grave aún, el 43% de los encuestados cree que hay corrupción en el Gobierno de la Ciudad. Esto contrastará con la jornada de transparencia en la contratación anunciada por el alcalde para el viernes 21 de abril, que en su oportunidad será objeto de análisis.
Buscando una ciudadanía bien informada y gobiernos locales eficientes, Pereira Cómo Vamos gestiona dos encuestas al año: el informe de Calidad de Vida y la Encuesta de Percepción Ciudadana. Es patrocinada por las universidades Libre, Católica, UTP, Areandina, Unicomfamiliar, Eafit además de la Fundación Frisby, Fundación Corona y las empresas Audifarma y Efigas, además de la Cámara de Comercio como operador.
Lo que es malo para el alcalde, es malo para los pereiranos. Pero lo lamentable de esta infortunada coyuntura político-administrativa, es que las decisiones del propio alcalde no le ayudan y además, no se deja ayudar. Tal parece que al contador público que oficia de alcalde le puede la arrogancia contra la cual él mismo dice: “estoy trabajando para superarla”. Hasta ahora, inútilmente.
En vano, personas (entre ellos el exalcalde Álvaro Ramírez González, según me dijo en reciente reportaje), de buena fe le hemos hecho recomendaciones y ofrecido apoyo.
En mi caso, fue al inicio de su mandato en el Hotel Movich cuando anunció su plan de inversiones para el cuatrienio por casi un billón de pesos, que al final, personalmente le dije: “a todo eso tan bonito le hacía falta un ambicioso plan de cultura ciudadana”.
Con los días me reconoció que tenía razón, pero hoy, ya con el sol a las espaldas, vemos cómo la ciudadanía lo descalifica también por la falta de cultura ciudadana, pieza clave del sentido de pertenencia, apropiación del territorio, respeto y solidaridad con las autoridades, lo que repercute en todos los ítems de la encuesta.
Desde el análisis, Maya se enfocó en el cemento, los contratos y los contratistas y se olvidó del ciudadano de a pie. Es larga la lista que refleja una ciudad sucia, llena de huecos, en tinieblas, invadida, inmovilizada e incluso, desconectada de sus autoridades. Ningún alcalde ha tenido más plata en el presupuesto que Carlos Maya. Un billón 200 mil millones de pesos anuales.
Lo que intento señalar es que ahora, cuando tenemos una decena de aspirantes a la Alcaldía de Pereira, ellos y ellas deberían tomar atenta nota de lo que no se puede volver repetir en nuestra ciudad.
Lamentablemente para la ciudad y para el propio alcalde Maya eso es lo que marca la encuesta que al haberla conocida previamente, él tomó la decisión de no ir al auditorio el día de la quema. Tal vez por eso sería que Fontaine al definir la arrogancia dijo: “Algunos gallos creen que el sol sale por ellos”.
Creo que es la primera vez que un alcalde no asiste al evento Pereira Cómo Vamos, escenario donde le midieron el aceite al llamado Gobierno de la Ciudad, rajado al pasar al tablero. Ni sus secretarios y asesores estratégicos que, de seguro, también sienten los efectos colaterales de la mala calificación. Deberían aceptar la realidad y darle la cara o mostrar interés por lo que piensan los que pagan sus salarios.
También había quien estaba convencido de que Carlos Maya no ha tenido suerte ni con las obras ni con la imagen. A lo cual le han agregado el perverso chiste político -propio de las campañas electorales- según el cual, la única obra que Maya va a dejar perfectamente terminada, es su nueva casa en el condominio Malavar del exclusivo Cerritos.
Para colmo, en la encuesta los pereiranos sienten que sus tres grandes prioridades son salud, educación e ingresos económicos. Habrá que sumarle otras necesidades insatisfechas: movilidad, seguridad ciudadana, espacio público, alumbrado público.
Personalmente me preocupa la ciudad y no me hace feliz el mal ajeno. Distinto podrá pensar la oposición política en tono de campaña. Y otra cosa debe ser la gran preocupación electoral de los jefes políticos del alcalde Maya, los senadores Juan Pablo Gallo y Samy Merheg, cuya tenaza electoral lo llevó al poder del que dicen que quiere irse cuanto antes.



