

POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
Es positivo el acuerdo de cese al fuego que firmaron el presidente de la República ,Gustavo Francisco Petro Urrego, y Eliécer Herlinto Chamorro, Comandante del ejercito de Liberación Nacional (Eln), al cierre del tercer ciclo de la mesa de diálogos de paz que se desarrolló en la Habana (cuba).
Será un cese de hostilidades por seis meses, tendrá un carácter nacional y transitorio y se ejecutará por etapas.
El país hace votos para que esta vez, en el periodo del gobierno del cambio que llego con la idea de la paz total, si sea verdad la voluntad que el Eln cese comprometió con la firma de sus jefes máximos.
íDejó claro que en la mesa de diálogo están defendiendo las políticas oficiales del Eln y anunció que se la van a jugar en un trabajo político activo, decidido y hasta las últimas consecuencias porque esa es la esencia de ser insurgente.
Ojala entiendan que ya no hay espacio para impunidades en derecho internacional y que en todo caso, no puede haber mayores ventajas en la negociación que anteriores procesos de paz.
Por el bien del país, ojalá lo pactado funcione según los compromisos.
los diálogos con el Eln llevan siete meses y tres ciclos.
El primero fue en noviembre en Caracas, el segundo en febrero en México y el que termina en la Habana.
Ayer anunciaron el inicio de un cuarto ciclo en Caracas, que iniciará un mes y sesionará de manera permanente.
Ahora les toca demostrarlo a todos los miembros de esa guerrilla.
Tras la firma del acuerdo de paz en 2016 entre el Gobierno y Farc se creía que era el fin de las incursiones de este grupo armado pero los colombianos quedaron impávidos cuando surgieron por lo menos 30 estructuras disidentes que reactivaron la violencia.
El primero fue en noviembre en Caracas, el segundo en febrero en ciudad de México y el que terminó en la Habana.
Ayer anunciaron el inicio de un cuarto ciclo en caracas, que se iniciará en un mes y sesionará de manera permanente.
El gobierno está esperanzado de que en un mediano plazo esto sea el inicio de una política sin armas.
Ahora les toca demostrarlo a todos los miembros de esa guerrilla.
Tras la firma del acuerdo de paz en 2016 entre el Gobierno y Farc se creía que era el fin de las incursiones de este grupo armado, pero los colombianos quedaron impávidos cuando surgieron por lo menos 30 estructuras disidentes que reactivaron la violencia.



