Pereira, Domingo 10 de mayo de 2020.-
EDITORIAL
Periódico Ciberespacialwww.notieje.com
Cubriendo los Cinco Continentes
Director- Fundador
Luis Alberto Figueroa
T.P- 0222 del Ministerio de Educación Nacional

No importa que haya estrés, incertidubre y miedo colectivo, pero para los niños y los adultos mayores los hogres deben ser un refugio y no un campo de batalla.
Como si eso no fuera lo mejor saben hacer, los adulltos mayores están esperando, pacientemente, a que todo esto pase para volver a su normalidad.
Una normalidad, la mayoría de veces inofenciva, pues sus días pasan viendo pasar los días en café de la ciduad , en una banca de parque o en la tienda de la cuadra.
la paciencia , que ahora es, su pricipal virtud, es la que reclaman en silencio de los hijos y nietos.
A los mayores los gritos no los hace cambiar , ya no van a cambiar.
Para los abuelos los gritos, burlas y hasta insultos que reciben, de quienes todavía no los igualan en edad, son razones para prolongar, su silencio, un silencio inteligente porque aprendieron que la violencia es que nunca llegarán a viejos.
Los abuelos, lo poquito que tenían para refugiarse y no molesta a los nietos , hijos, yernos o nueras, también se los arrebató el virus.
Por eso necesitan amor, paciencia,ternura y sobre todo mucha compañía.
Para otros mayores de edad, los que antes de la cuarentena tenian que salir a caminar las calles para poder ganarse la comida y seguir cotizando para esa esquiva pensión , también la están pasando mal.
Les preocupa y les quita el sueño la posibilidad de saber que cuando puedan volver a ir a trabajar ya su puesto haya sido ocupado por otro más jóven.
Muchos oficios hechos por adultos mayores, como venta de lotería , jardinería, mensajería, zapatería, venta de periódicos, reciclaje, lustrado de calzado, venta de helados , relojería, arteanías mecánica automotriz o industria, entre otros, también quedaron confinados en los ranchos.
Esas manos laboriosas que disimulan dolencias y se resisten a quedarse quietas, porque todavía desean responder por una familia, también necesitan mucha comprensión y solidaridad.
A los abuelos, huéspedes de hogares de paso, de la calle, de ancianatos o de centros de bienestar, que a los niños no les falte no les falte la la comida, que tengan antes de dormir su ración de siempre.
A ellos , la pandemia, como la vejez, los abligó sin darse cuenta y los tiene arrinconados , esperando, que es lo único que pueden hacer.
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