



No tenemos a la vista un problema más crítico y cruel que la inmovilidad vial. Lo que más preocupa de los trancones, que en ciertos momentos son caóticos tanto en Pereira como en Dosquebradas, es la evidencia de que no hemos hecho nada por ejecutar soluciones prácticas.
No es gadejo. El sistema de glorietas sin puentes elevados y sin pasos a desnivel, colapsó. Y peor cuando allí no hay reguladores de tráfico ni semáforos.
Como tengo alma de reportero, hice un en vivo en la glorieta de Corales y alguien gritó desde su carro: ¡Dígale a Maya que haga algo con estos trancones tan hp! Similar opinión tienen quienes llegan al viaducto en ambos sentidos.
A inicio de los años 80 la Cámara de Comercio de Pereira puso en La Popa una valla que decía: “Este trancón requiere una solución”. Se refería al histórico trancón del puente Mosquera a La Popa. El entonces presidente Belisario Betancur y su ministro Bernardo “Matecaña” Ramírez se interesaron en la legendaria idea que proponía un viaducto entre El Sestiadero y La Popa. El ingeniero Juan Manuel Buitrago nos debe la historia del encargo que en tal sentido le hizo el gobernador Germán Gaviria Vélez (QEPD).
Se necesitó que el pereirano César Gaviria Trujillo llegara a la Presidencia de la República para materializar esa solución que 25 años después (19 de noviembre de 1979) nos desbordó. Ni ganándonos el Baloto tendremos otro viaducto.
Tengo gran respeto por los diputados de la Asamblea Departamental. Los he visto sesionar y preocuparse por problemas cruciales como el deterioro de la calidad de vida en ciertos municipios de Risaralda. Y empujando para que los Juegos Nacionales de 2023 no tengan la corrupción y escándalos de los ocurridos en otros departamentos.
Pero los vemos desentendidos de la crisis de movilidad metropolitana, donde casi todos ellos tienen caudal electoral. No creo que alguien entienda por qué razón pasaron agachados con la propuesta del presidente del Concejo de Pereira, Carlos Hernán Muñoz para que el Departamento financie la tercera fase de los estudios de un Megacable para el transporte público Dosquebradas-Pereira.
Solo el diputado Diego Naranjo preguntó por qué si Pereira es Risaralda, la gobernación no invierte en sus prioridades. Reconsiderar la propuesta de cofinanciación es parte clave de esas prioridades.
Por su alta demanda de trasporte público en ambos sentidos, Dosquebradas-Pereira debió ser la primera línea del Megacable. No tendríamos las afugias financieras en la operación actual del cable y de paso habría aliviado la traumática movilidad de ambas ciudades.
Por favor diputados, no esperemos que el hábil embajador de Liberland nos ofrezca la financiación de la tercera fase.



