
TIENE QUE HABER UN MOMENTO EN EL QUE COLOMBIA ENFRENTE
A LOS CRIMINALES Y LES DIGA “no más”.
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P.0222 DEL MEN COLOMBIA
Circuló esta semana una carta en la cual miembros de numerosas organizaciones criminales que operan a lo largo y ancho del país proponen al gobierno entrante de Gustavo Francisco Prieto Urrego,
Cuya elección saludan y celebra con gran alegría—un “cese al fuego”, y una desmovilización , a cambio de concesiones extraordinariamente favorables, equivalentes en la práctica a una amnistía un perdón y un olvido.
A esa carta hay que sumarle que el gobierno entrante parece estar en la misma tónica .
Primero, la idea en campaña, del hoy nuevo presidente, del “ partido social “.
Segundo, Älvaro Leyva, que será el canciller, se la ha pasado hablando de la “paz total” y dice con convicción—para quienes creen que solo se refiere al Eln “no vamos a excluir a nadie”.
Tercero, ya tienen una ruta jurídica señalada, según reveló EL COLOMBIANO, de acuerdo con la cual se reformarán de un totazo la ley de sometimiento colectivo, la ley de orden público, la jurisdicción Especial para la paz JEP y el acuerdo de extradición con Estados Unidos.
Todo pinta pues, a que este podría ser el gran ema del gobierno Petro.
Y sin duda, con la promesa de vivir en tranquilidad, habrá quienes le den al beneplácito.
El Clan del Golfo, Los Caparros, Los rastrojos, Los Mexicanos del Chocó, Los shottas de Buenaventura y La inmaculada de Tuluá no han tenido jamás un argumento cierto ni de intención política.
Y a decir verdad,aunque lo hubiera, Colombia en algún momento tiene que exclamar: basta ya, y mandar clara y fuertemente el mensaje de que la violencia y el terror no son mecanismos aceptables de la acción política.
Pero no hay además otra cosa: por experiencia sabemos que estas bandas se aprovechan de las amnistías para lavar su prontuario sin dejar sus negocios criminales.
Siguen en lo mismo.
Ya se nos olvido la Catedra.
No vayamos a repetir ese error a mayor escala.
La historia del reciclaje criminal le ha hecho mucho daño a Colombia.
Cada vez que el gobierno concede beneficios a criminales comete una injusticia contra todos los hombres y mujeres que de manera honesta se levantan cada mañana a trabajar, obteniendo a veces apenas lo básico, pero sin pensar jamás sin hacer daño a nadie.
Son esas personas que resisten y batallan contra el dinero mal habido las que merecen la atención del Estado, no los capos de bandas de narcotráfico, secuestro, minería ilegal y extorsión.
Colombia y sobre todo el Estado de Derecho, que se sostiene por el respeto a las normas, no resisten un perdón más.


