

Un niño de siete años, Kevin Acosta, falleció el pasado viernes en Bogotá tras dos meses de espera sin acceso a un medicamento esencial para controlar su hemofilia, una condición que se agravó tras una caída de bicicleta. Su madre, Catherine Pico, denunció que el sistema de salud colombiano dejó de suministrarle Emicizumab, un tratamiento que le permitía prevenir hemorragias. El fallecimiento generó una ola de indignación y críticas contra el gobierno, especialmente tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien atribuyó la responsabilidad del deceso a la familia por permitir que el menor practicara deporte.
Según testimonios de la familia, Kevin recibía el tratamiento Emicizumab desde hace años, pero en octubre del año anterior el Ministerio de Salud dejó de otorgar el medicamento en el marco de una reforma que priorizó el acceso a tratamientos de alta tecnología. A pesar de los trámites y solicitudes formales presentados por su madre, el acceso al medicamento fue negado, lo que llevó a una situación de emergencia médica. La hemofilia es una enfermedad genética que impide la coagulación sanguínea, y sin tratamiento adecuado, incluso una caída menor puede provocar hemorragias internas mortales.
El caso de Kevin Acosta ha generado un debate nacional sobre el acceso a medicamentos esenciales y la equidad en el sistema de salud. Expertos en salud pública han señalado que la falta de acceso a tratamientos como Emicizumab no solo afecta la calidad de vida de pacientes con enfermedades raras, sino que también pone en riesgo sus vidas. Aunque el tratamiento es costoso, su ausencia en el sistema de salud pública ha dejado a miles de personas en situación de vulnerabilidad. En este contexto, el presidente Petro ha sido criticado por su postura, al afirmar que la familia fue responsable por permitir que el niño practicara deporte, lo que se interpretó como una falta de responsabilidad médica y social.
La madre de Kevin ha denunciado que el sistema de salud no solo falló en el suministro del medicamento, sino que también no brindó alternativas ni apoyo psicológico durante el proceso. Según fuentes médicas, el tratamiento Emicizumab es altamente efectivo para prevenir hemorragias en pacientes con hemofilia A, y su interrupción puede tener consecuencias fatales. El caso ha sido recibido como una alerta sobre la necesidad de fortalecer el acceso a tratamientos para enfermedades raras, y ha generado movilizaciones ciudadanas en varias ciudades del país. La familia pide justicia y una revisión urgente de las políticas de acceso a medicamentos esenciales.
English versión
Seven-Year-Old Boy with Hemophilia Dies After Being Denied Essential Medication
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator Journalist. Professional Card 0222 issued by the Ministry of National Education
A seven-year-old boy, Kevin Acosta, died last Friday in Bogotá after two months of waiting for access to a vital medication to manage his hemophilia, a condition that worsened following a bicycle fall. His mother, Catherine Pico, reported that the Colombian health system stopped providing Emicizumab, a treatment required to prevent bleeding episodes. The death sparked widespread criticism, particularly after President Gustavo Petro blamed the family for allowing the child to engage in sports, a statement that intensified public outrage.
According to family accounts, Kevin had been receiving Emicizumab for years, but the Ministry of Health discontinued the supply in October as part of a reform prioritizing high-technology treatments. Despite formal requests and documentation submitted by his mother, the medication was denied, leading to a medical emergency. Hemophilia is a genetic disorder that prevents blood from clotting properly, and without proper treatment, even minor injuries can lead to life-threatening internal bleeding.
The case has ignited a national debate over access to essential medicines and equity in Colombia’s healthcare system. Health experts have emphasized that the lack of access to treatments like Emicizumab not only compromises the quality of life for patients with rare diseases but also endangers their lives. Although the medication is expensive, its absence from the public health system has left thousands in vulnerable conditions. President Petro has faced criticism for his stance, with many interpreting his remarks as a failure to acknowledge systemic responsibility.
Kevin’s mother has also reported that the health system failed not only in medication supply but also in providing alternative options or psychological support. Medical sources confirm that Emicizumab is highly effective in preventing bleeding episodes in patients with hemophilia A, and its discontinuation can lead to fatal outcomes. The case has become a warning about the urgent need to strengthen access to treatments for rare diseases, prompting civic mobilizations across the country. The family is demanding justice and a swift review of policies on essential medicine access.




