



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en abril de 2025 los nuevos aranceles que afectarían a decenas de países exportadores hacia su territorio. Sin embargo, México y Canadá quedaron inicialmente fuera de la lista, lo que permitió que ambos socios comerciales mantuvieran ventajas estratégicas frente a otras economías. Para México, esta decisión se tradujo en un incremento de casi 6% en sus exportaciones hacia EE.UU., consolidándose como uno de los grandes beneficiados de la política arancelaria.
La exención parcial fue clave para que inversionistas internacionales siguieran apostando por México como un país competitivo. Su cercanía geográfica, la infraestructura logística y una industria manufacturera consolidada durante décadas reforzaron la confianza en el mercado mexicano. Aunque posteriormente se aplicaron tarifas a productos específicos como acero, aluminio y autopartes, el impacto fue menor en comparación con otros países que enfrentaron restricciones más severas.
Expertos señalan que el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) ha sido el principal escudo frente a las medidas de Trump. Las transacciones bajo este marco se dispararon en 2025, demostrando que el acuerdo comercial sigue siendo un pilar para la estabilidad económica de América del Norte. Analistas como Erica York, del Tax Foundation, destacan que las exenciones vinculadas al tratado explican gran parte del buen desempeño mexicano.
El contexto internacional también favoreció a México. Con la reconfiguración del comercio global, muchas empresas buscaron alternativas a China y otros países afectados por los aranceles, encontrando en México un socio confiable. Mario Campa, especialista en política económica, subraya que la combinación de reglas claras y ventajas competitivas ha permitido al país posicionarse como un actor clave en la nueva dinámica comercial.
La verdadera prueba llegará en 2026, cuando se espera que Trump intensifique su política de “America First” y someta al T-MEC a nuevas presiones. México deberá demostrar que su modelo exportador puede resistir un entorno más incierto, manteniendo su papel como socio estratégico y evitando que los beneficios obtenidos en 2025 se diluyan ante un escenario de mayor confrontación comercial.
English version
Mexico emerges as an unexpected winner of Trump’s tariffs
In April 2025, U.S. President Donald Trump announced new tariffs targeting dozens of exporting nations. Yet Mexico and Canada were initially excluded, allowing both partners to retain strategic advantages over other economies. For Mexico, this decision translated into a nearly 6% increase in exports to the U.S., positioning the country as one of the unexpected winners of Trump’s trade policy.
The partial exemption was crucial for international investors to continue betting on Mexico’s competitiveness. Its geographic proximity, strong logistics infrastructure, and a well-established manufacturing industry reinforced confidence in the Mexican market. Although tariffs were later applied to specific products such as steel, aluminum, and auto parts, the impact was far lighter compared to other nations facing harsher restrictions.
Experts argue that the USMCA (United States-Mexico-Canada Agreement) has been the main shield against Trump’s measures. Transactions under this framework surged in 2025, proving that the trade pact remains a cornerstone of North American economic stability. Analysts like Erica York from the Tax Foundation emphasize that exemptions tied to the agreement explain much of Mexico’s strong performance.
The international context also favored Mexico. As global trade reconfigured, many companies sought alternatives to China and other tariff-hit countries, finding in Mexico a reliable partner. Mario Campa, an expert in economic policy, highlights that the mix of clear rules and competitive advantages has allowed the country to position itself as a key player in the new trade dynamics.
The real test will come in 2026, when Trump is expected to intensify his “America First” policy and place new pressures on the USMCA. Mexico will need to prove that its export model can withstand a more uncertain environment, maintaining its role as a strategic partner and preventing the gains of 2025 from fading in a more confrontational trade scenario.




