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Martes 10 e Febreroo, de 2026.-
Ningún país se puede reputar de democrático si en el mismo las autoridades no hacen respetar la libertad de prensa. Una premisa que debe traerse a colación hoy, cuando en Colombia se celebra el Día del Periodista.
Lamentablemente, en nuestro país las amenazas al ejercicio del oficio informativo continúan. De hecho, días atrás publicamos las últimas cifras sobre vulneraciones a la libertad de prensa, dando cuenta de 468 agresiones en todo el país el año pasado.
Según las estadísticas de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), la mayoría de estos casos tiene relación con amenazas y discursos estigmatizantes contra comunicadores y medios de comunicación. También se registraron nuevos casos de desplazamiento forzado y exilio. Además, se confirmó el asesinato de un periodista y el intento de homicidio de otro en el segundo semestre.
Si se compara con lo ocurrido en 2024 hubo un leve alivio, ya que en ese lapso se registraron 530 vulneraciones, de las cuales 215 correspondieron a amenazas directas, en tanto que en una veintena de casos los periodistas se vieron obligados a desplazarse de manera forzada para proteger su vida. Hubo, igualmente, cuatro casos de exilio, dos secuestros y tres asesinatos.
Según otras fuentes, el deterioro de la situación de seguridad y orden público en muchas regiones del país se ha convertido en un factor que obstaculiza e incluso pone en peligro la actividad informativa. Los grupos armados ilegales y otras facciones de delincuencia común y organizada acuden a las amenazas y vetos para impedir que los periodistas cumplan con su labor.
De igual manera, otras agremiaciones de comunicadores han alertado sobre un aumento de la presión a la prensa por la vía de la judicialización. Otro tema que preocupa de forma superlativa es el relativo a los ataques a los medios de comunicación y los periodistas desde las llamadas ‘bodegas’ virtuales. Es decir, grupos coordinados que actúan desde la opacidad de las redes sociales para descalificar las denuncias y noticias, estigmatizar los medios o incluso encasillarlos como enemigos o amigos de tal o cual tendencia política.
Un panorama complicado frente al cual es urgente tomar correctivos. Como bien lo recalca la FLIP: “la libertad de prensa es el oxígeno de toda democracia. No hay manera de restringírselo a algunos sin que dejemos de respirar todos. Por eso, defendemos el derecho de las y los periodistas para poder informar libremente, y abogamos para que la ciudadanía acceda a información de interés público”.



