

Por:Luis García Quiroga2022-10-033071


¿Qué está pasando con las obras de construcción de la Avenida Los Colibríes paralela en Cerritos a la Avenida 30 de Agosto; obra emblemática del alcalde de Pereira, Carlos Maya?
Desde el inicio de esta obra venimos escribiendo su tortuosa historia, que aunque necesaria como alternativa vial de ingreso a la ciudad y salida hacia la costa del Pacífico y clave para la descongestión del tráfico desde y hacia Cerritos, ha sufrido y sigue padeciendo traumáticos problemas en su socialización y ejecución.
Así, Los Colibríes corre el riesgo de sumarse al desarrollo desordenado, caótico e inapropiado del territorio de Cerritos- propiciado desde hace varios años por las autoridades municipales.
Incluso, miradas externas como la del ex presidente Álvaro Uribe lo han advertido. Es la tercera vez que cuento que, en una reunión con empresarios, varios de ellos del sector constructor, en el Hotel Movich en 2010 previa a la campaña de alcaldías, Uribe les dijo: “No hagan con Cerritos lo que Bogotá hizo con la sabana en la autopista norte”.
Los licenciamientos, los planes parciales y en general los desarrollos urbanísticos y viales en Cerritos han sido y siguen siendo decisiones a conveniencia de intereses que se mueven entre bambalinas y con indescifrables lecturas escondidas que han dado paso a una serie de narrativas de presuntos negocios oscuros y rumores malucos que no parecen importarles ni siquiera a los señalados.
La Avenida de Los Colibríes, así llamada por el Concejo de Pereira, es objeto de debate desde su concepción en donde voceros de la comunidad fueron escuchadas por oídos sordos, porque “el proyecto va, porque va”. Solo la voz solitaria de uno que otro concejal pidió el cumplimiento legal de la socialización y concertación adecuada con toda la comunidad objeto del trazado de la nueva vía.
Hoy, Los Colibríes hablan para decir que cuando menos, son confusas y contradictorias las explicaciones al retraso de la ejecución de la obra que ha incumplido metas que, incluso previendo el invierno que nos afecta desde hace dos años, estaban a la vista, como la de la inauguración del primer kilómetro al 30 de agosto pasado.
Al inicio de este octubre, la obra tiene más del 65 % del tiempo establecido en el contrato y menos del 15% de ejecución. Es físicamente imposible que a 31 de diciembre el consorcio costeño Prosperidad Vial Cerritos se deje ver con ese aguinaldo para la ciudad, así el ingeniero Juan Carlos Restrepo, secretario de infraestructura, nos diga que le ha pedido al contratista que avance y agilice, pues lo que vemos cada que vamos a la vía, es maquinaria parada y media docena de obreros con una pala en la mano.
Otra pata que le nace al cojo. Ahora resulta que la Procuraduría Ambiental ha intervenido porque parece que Los Colibríes sí necesitaba licencia ambiental.
Nadie conoce informe alguno de la firma bogotana Consorcio Condina JJAI, pagada con los impuestos de los pereiranos, lo que de nada sirve decirlo porque ni siquiera le han parado bolas a la veeduría ciudadana que, para esa obra, preside el médico cirujano Michel Medina.
Mucho menos se conoce pronunciamiento alguno de la Contraloría Municipal, ente que tiene más problemas internos y polítiqueros que la propia obra de Los Colibríes.
El pasado fin de semana invité al médico Michel Medina a mi programa Enfoques UnoA, para que nos contara sobre el exitosísimo XXXVIII Congreso Nacional de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva que él presidió, pero me dijo que su interés también estaba en denunciar la forma como la Alcaldía de Pereira, con singular autoritarismo, no solo desconoció la veeduría ciudadana sino que además obró con inequidad dividiendo a la comunidad al otorgar preferencias a unos vecinos, mientras a otros los perjudica en sus intereses.
Al parecer, el ingeniero Restrepo irá esta semana a mi programa a aclarar algunos aspectos, defender otros y explicar la posición de la Alcaldía en el estado actual de la obra. Serán bienvenidas sus observaciones y justo será escucharlo.
El médico Medina, afirma que el trazado original de la avenida Sur-Sur como originalmente aparece en el POT desde hace 20 años, estaba definido más arriba, de acuerdo con terrenos que ya estaban entregados legalmente para tal fin sin que, como ocurre con el nuevo trazado, hubiera que invertir cerca de 20 mil millones de pesos en compra de predios.
Se agrega que, en la gestión predial de la Alcaldía, de los 58 predios afectados, sólo han sido negociados 47 y que, por separado, de los 7 predios objeto de extinción de dominio por parte de la SAE (Sociedad de Activos Especiales) entre ellos la enorme Hacienda Santa Marta, aún no tienen aceptación de la oferta del Municipio, como en efecto nos lo habían asegurado en junio pasado.
Hay dificultades de negociación de predios porque con la actualización catastral, los que faltan de esta primera etapa vial de 3.4 kilómetros y los 3.5 kilómetros de la segunda etapa, se tendrán que negociar con el nuevo avalúo del catastro multipropósito, que como sabemos, en muchos casos es superior al avalúo comercial. Claro, con nuestros impuestos.
No son pocas las personas que califican como un error del alcalde Maya y del Concejo, la construcción de Los Colibríes con recursos provenientes de los impuestos de los pereiranos autorizados por valor de 50 mil millones para esta primera fase (18 mil millones para compra de predios y 32 mil millones para las obras). Y lo que aún falta de inversión por $150 mil millones para la segunda etapa hasta Ukumarí, cuando la vía debió hacerse por valorización dada la capacidad de pago del vecindario en la tierra más costosa de la ciudad y la región.
Es obvio que a 15 meses de la terminación de su mandato, el alcalde Maya no alcanzará a poner en servicio los 7.8 kilómetros de Los Colibríes. Al llegar la primera etapa al puente de El Tigre habrá que desviar el tráfico por la vía de La Cadena y salir otra vez a la 30 de Agosto al sitio donde en vano se prometió el año pasado una glorieta. O sea que quien del centro viaje a Cerritos y al Valle, por Los Colibríes, tendrá que retornar a la intersección El Pollo.
Es grande el riesgo de que se cumpla la Ley de Murphy, lo que ningún pereirano sensato quisiera, pues es grande la necesidad de mejorar la movilidad vial, y porque lo ideal es que las decisiones de la Administración Municipal estén libres de sospechas de intereses o conveniencias; y libres de perturbaciones en la agilidad y cronogramas de las obras.
E incluso, deberían estar libre de señalamientos sobre la prepotencia y arrogancia de ciertos funcionarios contra los ciudadanos, que como advierte el médico Michel Medina, “olvidan que son servidores públicos y que sus sueldos son pagados con nuestros impuestos”. La verdad sea dicha, aunque duela



