Las ollas en Pereira. POR EL ABOGADO COMUNICADOR SOCIAL PERIODISTA LUIS AGARCIA QUIROGA, COLUMNISTA DEL PERIÓDICO CIBERESPACIAL www.notieje.com CUBRIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER PLANETA SOLAR.

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Columna del Abogado, Escritor y Periodista, Luis Garcia Quiroga –  Notieje.com

APORUE

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La ciudad y el área metropolitana en general se han llenado de ollas. La mayor de todas es la carrera novena con calle 16 hasta la Avenida del Ferrocarril. Un territorio de nadie, deprimido y tenebroso en pleno centro de Pereira.

En el año 2000 en la alcaldía de Martha Elena Bedoya se hizo una campaña de resocialización que se inició auspiciosa pero finalizó infructuosa porque por diferentes causas, los habitantes de calle brotan como verdolaga en playa.

Luego en el 2005, ante la frustración del plan de renovación urbana del sector aledaño a Plaza Cívica, el alcalde Juan Manuel Arango intentó en vano mejorar las condiciones de vida de los habitantes de calle. Por esa misma época encontraron en el sótano de un edificio abandonado, restos de un cadáver que allí había sido sepultado.

Hoy, en ese vasto sector que abarca más de cinco manzanas con hoteluchos, metederos, prostíbulos, ollas y ollitas del vicio y otros sitios siniestros donde se camuflan avezados delincuentes que trafican desde bazuco hasta cocaína y drogas sintéticas.

Es un lucrativo negocio del microtráfico con ganancias de $450 millones mensuales en promedio, según el coronel Javier Gallego, comandante de Policía Matropolitana.

Se agregan los negocios clandestinos de partes de carros y motos que, cuando no son objeto de extorsión para su devolución, al ser robados, los desguazan de manera tal que generalmente se pierde el rastro en el mundo de los reducidores, a los cuales casi nunca se les hace operativos de vigilancia y control.

Hay que destacar el enorme esfuerzo que viene haciendo el coronel Gallego, oficial oriundo de Marsella y a quien se le ve comprometido en la lucha contra la delincuencia y de manera especial en su interés por mejorar la percepción de seguridad ciudadana en el área metrolitana.

El alcalde Carlos Maya, recién anunció la lucha sin cuartel para garantizar una mejor percepción de seguridad ciudadana en el sector de la carrera novena con 15 hasta la Avenida del Ferrocarril en donde se construyó hace cuatro años una estación de policía, pero que francamente, poco ha contribuido a mejorar la seguridad en la zona.

Allí mostró por primera vez “El cartel de los más buscados”, una galería de fotos con los rostros de joyas criminales con robustos records de visitas a la cárcel, de donde entran y al poco tiempo, seguros de regresar, piden que les guarden la cobija.

Las mejores pruebas de la olla delicuencial que en ese sector se ha formado de años atrás, han sido recaudadas por agentes encubiertos de la policía y por las denuncias de fuentes humanas que han recibido recompensas en dinero efectivo.

Si hubiera algo efectivo por hacer en esa zona brumosa de la ciudad, sería una acción de recuperación social de personas e incluso familias que viven en un espantable inframundo urbano de miseria económica y hasta sanitaria.

La otra cosa que se debería estudiar en ese sector, es la posibilidad de declarar en amenaza de ruina algunos edificios cuyos dueños los tienen allí abandonados engordando, y a la vez, por años negándose a facilitar la renovación urbana de esa importante zona céntrica de Pereira.

Como todo lo socialmente abandonado se reproduce, con el paso de los próximos años, el problema será mayor.