

luisalbertorojasf@gmail.com
En medio de la pandemia por Covid 19, se han generado modificaciones en las formas de interacción entre personas e instituciones.
Uno de los más relevantes, es la Vida virtual. A pesar de las quejas que ha suscitado en empleados, estudiantes y docentes; dolores, falta de concentración derivada de múltiples distractores del ambiente como: vendedores y familia, las pintas despeinadas y hasta la ruidosa flatulencia.
Todo este infinito cúmulo de situaciones pintorescas, no logran opacar una realidad que se aproxima. La vida no será como antes; ahora somos y seremos reales y virtuales, presenciales y remotos, como la omnipresencia que mirábamos con desconfianza en la teología, y la ciencia ficción. Logramos comprender una de las formas para hacerla posible y los ejecutivos y usuarios, han aprovechado para programar múltiples reuniones y cursos, llamar y escribir mensajes a cualquier hora y cualquier día, en una época en que la sincronía y la simultaneidad se han vuelto posibles.
Ya todo tiene la alternativa de la virtualidad; hasta los abrazos y el sexo; estamos bajo la amenaza de perder el sentido de la realidad, las fotos perfectas tomadas con filtros, los estados de vidas perfectas, emoticones que sonríen mientras los rostros de quienes escriben están serios.
Muchas personas, incluso jóvenes expresan melancolía, añorando el deseo de volver en el tiempo a los abrazos, besos y comidas reales; los senos naturales, las estrías, y la música con sentido y sentimiento.
Preocupan los efectos que tiene esa nueva dinámica en la salud de las personas; ansiedad, depresión, sensaciones de soledad y de claustrofobia, los padres ausentes frente a hijos entretenidos con celulares, así como la necesidad de contacto humano. Además de los problemas de relacionamiento, de quienes descubrieron que era más fácil convivir en famlia, cuando se estaban en el trabajo, se suman los actos de violencia intrafamiliar.
No todo es negativo, se abona a esta vida virtual el desarrollo de habilidades y capacidades tecnológicas. Desde los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, quienes están usando la tecnología para sacar una cita médica, pedir comida o comunicarse con familiares que se encuentran en sitios lejanos, en contraste con el pasado, cuando preferían la presencialidad, todo en medio físico y la llamada telefónica.
Pese a las dificultades de conectividad en zonas rurales y al reciente caso de corrupción de MINTICS, el acceso a diferentes actividades y servicios se ha
mejorado para pobladores alejados de las urbes que usualmente no podrían acceder por barreras del transporte.
Sin embargo, la contribución más importante, es que nos hemos aproximado al cumplimiento de la política de cero papel, una iniciativa que haría de las instituciones públicas más eficientes, reduce los trámites y facilita el acceso a servicios y por tanto a bienestar para los ciudadano, pese a todos esos beneficios y a que ya son muchos los procesos que se encuentran automatizados, muchas personas e instituciones una vez vieron visos de alternancia han regresado al uso tradicional del papel, siguen contribuyendo a la tala de bosques, a la generación de contaminantes, a la tramitología y a la ubicación de barreras de distancia para el acceso a servicios.
Solo para antojar a Pereira y a Colombia, quiero presentarles el primer país que está absolutamente sistematizado, Estonia tiene la política de única vez, significa que si diste tus datos al gobierno por una sola vez ninguna institución del Estado te la vuelve a preguntar, la declaración de renta se hace en 18″ segundos, una persona hace todas sus declaraciones de renta de su vida en un poco más de 15 minuto



