

La naturaleza, el bienestar, los negocios y la recreación son las apuestas de Risaralda para reactivar su turismo tras un año difícil por la pandemia de la covid-19.
Así se conoció
durante la instalación el Congreso Nacional de Agencias de Viajes y Turismo de Anato, el evento académico más importante del sector en el Centro de Convenciones Expofuturo de Pereira, donde participan 400 empresarios y destacados conferencistas.
La instalación estuvo a cargo del gobernador encargado Israel Londoño; el alcalde de Pereira Carlos Maya y Paula Cortés presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo.
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7 agosto, 2023 Dies Domini Domingo 6 de agosto de 2023. POR EL PADRE FRNCISCO GILBERTO ARIAS ESCUDERO, PARROCO DE LA IGLESIA LA VALVANERA DE PEREIRA COLOMBIA SUR. AMÉRICA,COLUMNISTA INTERNCIONAL DEL PERIODICO CIBERESPACIAL WWW.NOTIEJE.COM MEDIO LIBRE, VERAZ E INDEPENDIENTE, CUBRIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER PLANETA SOLAR: Europa, América, Asia, oceanía y África. Lectura del santo evangelio según san Mateo 17,1-9En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:- Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:- Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.Jesús se acercó y tocándolos les dijo:- Levantaos, no temáis.Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús solo.Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:- No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.Palabra de Dios.ReflexiónTarde o temprano, todos corremos el riesgo de instalarnos en la vida, buscando el refugio cómodo que nos permita vivir tranquilos, sin sobresaltos ni preocupaciones excesivas, renunciando a cualquier otra aspiración.Logrado ya un cierto éxito profesional, encauzada la familia y asegurado, de alguna manera, el porvenir, es fácil dejarse atrapar por un conformismo cómodo que nos permita seguir caminando en la vida de la manera más confortable.Es el momento de buscar una atmósfera agradable y acogedora. Vivir relajado en un ambiente feliz. Hacer del hogar un refugio entrañable, un rincón para leer y escuchar buena música. Saborear unas buenas vacaciones. Asegurar unos fines de semana agradables…Pero, con frecuencia, es entonces cuando la persona descubre con más claridad que nunca que la felicidad no coincide con el bienestar. Falta en esa vida algo que nos deja vacíos e insatisfechos. Algo que no se puede comprar con dinero ni asegurar con una vida confortable. Falta sencillamente la alegría propia de quien sabe vibrar con los problemas y necesidades de los demás, sentirse solidario con los necesitados y vivir, de alguna manera, más cerca de los maltratados por la sociedad.Pero hay además un modo de «instalarse» que puede ser falsamente reforzado con «tonos cristianos». Es la eterna tentación de Pedro, que nos acecha siempre a los creyentes: «plantar tiendas en lo alto de la montaña». Es decir, buscar en la religión nuestro bienestar interior, eludiendo nuestra responsabilidad individual y colectiva en el logro de una convivencia más humana.Y, sin embargo, el mensaje de Jesús es claro. Una experiencia religiosa no es verdaderamente cristiana si nos aísla de los hermanos, nos instala cómodamente en la vida y nos aleja del servicio a los más necesitados.Si escuchamos a Jesús, nos sentiremos invitados a salir de nuestro conformismo, romper con un estilo de vida egoísta en el que estamos tal vez confortablemente instalados y empezar a vivir más atentos a la interpelación que nos llega desde los más desvalidos de nuestra sociedad.MIEDO A JESÚSLa escena conocida como «la transfiguración de Jesús» concluye de una manera inesperada. Una voz venida de lo alto sobrecoge a los discípulos: «Este es mi Hijo amado»: el que tiene el rostro transfigurado. «Escuchadle a él». No a Moisés, el legislador. No a Elías, el profeta. Escuchad a Jesús. Sólo a él.«Al oír esto, los discípulos caen de bruces, llenos de espanto». Les aterra la presencia cercana del misterio de Dios, pero también el miedo a vivir en adelante escuchando sólo a Jesús. La escena es insólita: los discípulos preferidos de Jesús caídos por tierra, llenos de miedo, sin atreverse a reaccionar ante la voz de Dios.La actuación de Jesús es conmovedora: «Se acerca» para que sientan su presencia amistosa. «Los toca» para infundirles fuerza y confianza. Y les dice unas palabras inolvidables: «Levantaos. No temáis». Poneos de pie y seguidme. No tengáis miedo a vivir escuchándome a mí.Es difícil ya ocultarlo. En la Iglesia tenemos miedo a escuchar a Jesús. Un miedo soterrado que nos está paralizando hasta impedirnos vivir hoy con paz, confianza y audacia tras los pasos de Jesús, nuestro único Señor.Tenemos miedo a la innovación, pero no al inmovilismo que nos está alejando cada vez más de los hombres y mujeres de hoy. Se diría que lo único que hemos de hacer en estos tiempos de profundos cambios es conservar y repetir el pasado. ¿Qué hay detrás de este miedo? ¿Fidelidad a Jesús o miedo a poner en «odres nuevos» el «vino nuevo» del Evangelio?Tenemos miedo a unas celebraciones más vivas, creativas y expresivas de la fe de los creyentes de hoy, pero nos preocupa menos el aburrimiento generalizado de tantos cristianos buenos que no pueden sintonizar ni vibrar con lo que allí se está celebrando. ¿Somos más fieles a Jesús urgiendo minuciosamente las normas litúrgicas, o nos da miedo «hacer memoria» de él celebrando nuestra fe con más verdad y creatividad?Tenemos miedo a la libertad de los creyentes. Nos inquieta que el pueblo de Dios recupere la palabra y diga en voz alta sus aspiraciones, o que los laicos asuman su responsabilidad escuchando la voz de su conciencia. En algunos crece el recelo ante religiosos y religiosas que buscan ser fieles al carisma profético que han recibido de Dios. ¿Tenemos miedo a escuchar lo que el Espíritu puede estar diciendo a nuestras iglesias? ¿No tememos apagar el Espíritu en el pueblo de Dios?En medio de su Iglesia Jesús sigue vivo, pero necesitamos sentir con más fe su presencia y escuchar con menos miedo sus palabras: «Levantaos. No tengáis miedo».José Antonio Pagola

8 junio, 2022 COMPES APROBÓ EL PLAN NACIONAL DE POLÍTICA CRIMINAL 2022-2025.

24 junio, 2022 Actividad del Instituto de Movilidad de Pereira.

10 noviembre, 2025 DEPORTIVO PEREIRA. LÓPEZ YA NO MÁS UNICO RESONSABLE DE UNA NUEVA DERROTA DEL DEPORTIVO PEREIRA.
