



Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue capturado el pasado 3 de enero de 2026 en Caracas por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York, donde enfrenta un juicio federal por narcotráfico y violaciones de derechos humanos. La primera audiencia se realizó este lunes 5 de enero en Manhattan, presidida por el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, designado en 1998 por el expresidente Bill Clinton. Maduro compareció junto a su esposa, la diputada Cilia Flores, ambos acusados de conspirar para introducir cocaína en territorio norteamericano.
El proceso judicial contra Maduro marca un hito en la historia contemporánea de Venezuela, pues nunca antes un mandatario en funciones había sido capturado y llevado a juicio en Estados Unidos. La operación militar denominada “Resolución Absoluta” incluyó comandos en tierra, bombardeos aéreos y despliegue naval, lo que generó fuertes críticas internacionales por la violación de la soberanía venezolana. Sin embargo, Washington sostiene que la acción era necesaria para frenar el tráfico de drogas y las violaciones sistemáticas de derechos humanos.
Maduro y Flores permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal de alta seguridad. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, bajo la dirección de Jay Clayton, lidera la acusación con apoyo de la Unidad de Seguridad Nacional y Narcóticos Internacionales. El presidente Donald Trump ha dejado abierta la posibilidad de trasladar el juicio a Florida, lo que añade un componente político al proceso.
El caso también tiene implicaciones geopolíticas. Estados Unidos anunció que asumirá un rol de control provisional sobre Venezuela, mientras figuras como Delcy Rodríguez se preparan para jurar como presidenta interina. El futuro institucional del país dependerá en gran medida de las decisiones judiciales y políticas que se tomen en los próximos meses, en un contexto marcado por la crisis económica y el peso del petróleo como eje central de la disputa.
La captura y juicio de Maduro no solo redefine el panorama político venezolano, sino que también envía un mensaje contundente a la comunidad internacional sobre la capacidad de Estados Unidos de intervenir en conflictos internos. La atención mundial se centra ahora en Nueva York, donde se decidirá el destino de un presidente que durante años desafió a Washington y que hoy enfrenta la justicia estadounidense.
English versión
Trial of Nicolás Maduro shakes Venezuela and the U.S.
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator Journalist. Professional Card 0222 issued by the Ministry of National Education.
The president of Venezuela, Nicolás Maduro, was captured on January 3, 2026, in Caracas by U.S. forces and transferred to New York, where he faces a federal trial for drug trafficking and human rights violations. The first hearing took place on Monday, January 5, in Manhattan, presided over by Judge Alvin Hellerstein, 92, appointed in 1998 by former President Bill Clinton. Maduro appeared alongside his wife, lawmaker Cilia Flores, both accused of conspiring to smuggle cocaine into the United States.
This judicial process marks a turning point in Venezuela’s contemporary history, as never before had a sitting president been captured and brought to trial in the United States. The military operation, called “Absolute Resolution,” included ground commandos, airstrikes, and naval deployment, sparking strong international criticism for violating Venezuelan sovereignty. Washington, however, argues the action was necessary to curb drug trafficking and systematic human rights abuses.
Maduro and Flores remain detained at the Metropolitan Detention Center in Brooklyn, a high-security federal prison. The Southern District of New York Prosecutor’s Office, led by Jay Clayton, heads the indictment with support from the National Security and International Narcotics Unit. President Donald Trump has left open the possibility of moving the trial to Florida, adding a political dimension to the process.
The case also carries geopolitical implications. The United States announced it would assume a provisional control role over Venezuela, while figures such as Delcy Rodríguez prepare to be sworn in as interim president. The country’s institutional future will largely depend on judicial and political decisions in the coming months, amid an economic crisis and the central role of oil in the dispute.
Maduro’s capture and trial not only redefine Venezuela’s political landscape but also send a strong message to the international community about the U.S.’s ability to intervene in internal conflicts. Global attention is now focused on New York, where the fate of a president who for years defied Washington is being decided in an American courtroom.


