Bloqueo petrolero de Trump: una jugada a tres bandas.-

Viernes, 26 de Diciembre de 2025.-
Redacción internacional con AFP
El “mar de felicidad” que según declaró el extinto Hugo Chávez, en 1999, unía a Venezuela y Cuba está a punto de convertirse en “océano de amarguras” por el efectivo bloqueo petrolero que Estados Unidos emprendió contra el régimen de Caracas.
La orden de hace una semana del presidente norteamericano Donald Trump de bloquear a petroleros sancionados, un paso más para cercar al gobernante izquierdista Nicolás Maduro al que no considera legítimo porque su fraudulenta elección, comenzó a golpear las finanzas de ese régimen (tanto por la incautación de dos de estos cargueros como por la caída en sus exportaciones) y la producción diaria del llamado “oro negro”.
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EE. UU. intercepta otro buque con petróleo venezolano
Esa decisión política del líder republicano es una jugada a tres bandas: golpe a los ingresos del régimen venezolano, blindaje a la operación de Chevron en ese país y refuerzo a su estrategia de «máxima presión» sobre la dictadura cubana.
Vale recordar que Venezuela suministra el 40% del petróleo que Cuba necesita para suplir sus necesidades energéticas. El acuerdo de importación, a un precio bajo para la isla, se firmó bajo el primer gobierno de Hugo Chávez, estableciendo de paso, como una especie de “contraprestación” el envío de médicos y agentes de inteligencia cubano a Caracas, los que en más de estas dos décadas han sido un factor clave para sostener el régimen.
Y si bien ambas dictaduras se mantienen, con Nicolás Maduro y Miguel Díaz Canel, en Caracas y La Habana, respectivamente, las circunstancias políticas han cambiado y, más aún, con el retorno al poder de Trump, quien considera que Maduro, al que acusa de liderar el cartel de los Soles, utiliza el petróleo para financiar «el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro».
De esta forma, la medida de Washington de perseguir a los buques petroleros que aún sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) y valiéndose de artimañas como registros y banderas falsas se atreven a sacar crudo de Venezuela, entran de inmediato al radar de la fuerza militar naval desplegada por Trump en aguas internacionales del Caribe. Así, en menos de 15 días, ha incautado dos de ellos: “Skipper” y “Centuries”, mientras persigue a un tercero, “Bella 1”, sancionado desde 2024 por sus vínculos con Irán y el grupo proiraní libanés Hezbolá.
“Skipper” transportaba 1,9 millones de barriles de crudo venezolano con destino a Cuba, según fuentes extraoficiales. La incautación estadounidense de este carguero fue un golpe a las finanzas del régimen de Caracas de al menos USD120 millones y un agravamiento al caos energético y social de Cuba.
About :blank recordar que si bien la isla caribeña ha visto reducir progresivamente los envíos de petróleo, fuertemente subsidiado, de su aliado político (en 1999 era de 100 mil barriles diarios y hoy 30 mil), desde hace cinco años ha intentado, sin éxito, sortear la crisis que esa falta de crudo desató en la generación de energía, la producción y el transporte básico.
Ahora la situación es de hondo calado, porque siendo el petróleo venezolano crucial para su diario vivir, las sanciones e incautaciones de cargueros por parte de Estados Unidos amenazan con quitarle todo el oxígeno a la economía cubana.
Con apagones de hasta 18 horas diarias en algunas zonas, notable reducción del transporte público y de autos de turismo por escasez de gasolina, semiparálisis en la producción de los escasos bienes y servicios que brinda, así como el derrumbe del turismo y, por ende, escasez de divisas por esas circunstancias, el colapso de la isla parece inminente.
A ello hay que sumar la escasez de alimentos y medicamentos, el karma diario de la mayoría de los 10 millones de habitantes de la isla.
Calificándolo como “un refuerzo a la guerra económica contra Cuba”, la cancillería de ese país admitió el “impacto directo” que está teniendo el bloqueo petrolero norteamericano a Venezuela, mientras que su presidente Miguel Díaz Canel y la cúpula del Partido Comunista se vieron forzados a admitir la grave crisis económica que enfrentan la que, de paso, forzó a posponer el otrora glorioso congreso de la única colectividad política de la isla, programado para abril.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba expidió un comunicado donde condena la incautación del “Skipper” y recuerda que durante el primer mandato de Trump (2017-2021) «se adoptaron medidas para obstaculizar el libre comercio de los recursos petroleros venezolanos y se persiguió a los barcos que transportaban combustible» a la isla.
Agrega que “esa situación persiste y se agrava ahora con el uso de la fuerza militar para intentar imponer su dominio sobre Nuestra América», en referencia al despliegue militar de Washington en el Caribe para luchar contra el narcotráfico.
«Estas acciones repercuten negativamente en Cuba y recrudecen la política de máxima presión y asfixia económica de los Estados Unidos, con un impacto directo en el sistema energético nacional y, por consiguiente, en la vida diaria de nuestro pueblo», enfatiza el comunicado de la dictadura comunista.
Entre tanto y a petición del expresidente Raúl Castro (94 años), quien se desempeña como miembro del parlamento desde que dejó la presidencia del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 2021 pero conserva gran influencia política, la directiva del PCC postergó su congreso quinquenal para “dedicar el 2026 a recuperarnos en todo lo que sea posible».
Sin el salvavidas que el ‘oro negro’ ha sido para la economía cubana la situación será peor y la dictadura comunista se verá forzada a negociar, en breve lapso, una ayuda tan inmediata como voluminosa de Rusia y China, aliados no sólo lejanos sino poco o nada interesados en abrir un frente de tensión con Estados Unidos.
Para Jorge Piñón, un exiliado cubano que investiga los vínculos energéticos de la isla con Venezuela en la Universidad de Texas, el freno de los envíos petroleros “llevará, sin duda, el colapso de la economía cubana, sin duda”, según expresó a Wall Street Jorunal.
Chevron sigue operando
El bloqueo estadounidense a buques petroleros que entren o salgan de Venezuela se traducirá en una «caída dramática» de exportaciones, de hasta un 50%, según expertos, aunque la estatal petrolera Pdvsa asegura que sus ventas al exterior siguen normalmente, un punto clave ante la baja capacidad de almacenamiento existente, de apenas dos a tres días, según coinciden varias fuentes.
Venezuela exporta unos 500.000 barriles en el mercado negro, principalmente a Asia, dijo Juan Szabo, consultor y exvicepresidente de Pdvsa, al tiempo que anticipó que «si hay un verdadero bloqueo, la producción se detendrá muy rápido como en la gran huelga de 2002», haciendo referencia al paro en protesta contra el entonces presidente Hugo Chávez.
Szabo calcula que las exportaciones caerán 45% en los próximos cuatro meses, lo que representa un golpe a la billetera del Estado. En marzo y abril «el ingreso en divisas será una tercera parte de lo que era cuando ya estaba en crisis» el país, advirtió. «Va a haber un encarecimiento enorme», señaló.
Por su parte Carlos Mendoza Potellá, profesor de Economía energética en Venezuela, ubicó los acontecimientos alrededor del petróleo venezolano en lo que bautizó como la «Doctrina Trump», en la que Estados Unidos «se reserva América» en el marco de su nueva estrategia de seguridad.
«Esto no es solo petróleo, es el reparto del mundo» con China y Rusia, añadió.
La orden de Trump no afecta los envíos de Chevron a Estados Unidos y prueba de ello fue el carguero que zarpó de Caracas, este domingo, con rumbo a EE.UU. según confirmó la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez.
«La licencia dada a Chevron en julio permite que se lleve el 50% de lo que producen las empresas mixtas que opera con Pdvsa», explicó Oswaldo Felizzola, investigador en el sector energético.
Así las cosas, el mayor impacto del bloqueo total petrolero ordenado por Trump lo sentirá Cuba e, inmediatamente China, a donde se envía el 80% del crudo venezolano a través de los cargueros, aunque ese país podría optar por enviar sus propios barcos de transporte.
Una reducción de envíos a Asia pone en riesgo ingresos equivalentes para Venezuela de USD 8.500 millones de dólares anuales, indicó el economista Asdrúbal Oliveros.
De los casi 1.400 buques bajo sanciones estadounidenses en todo el mundo, aproximadamente 600 son petroleros y, por lo tanto, podrían verse afectados por el «bloqueo total», según un análisis de la AFP de datos de la estadounidense Oficina de Control de Activos Extranjeros y la Organización Marítima Internacional.
De estos 600 buques, 23 están incluidos en dos programas de sanciones dirigidos explícitamente contra Venezuela: 11 fueron añadidos por Trump durante su primer mandato, seis por su sucesor Biden, y otros seis fueron sancionados la semana pasada en medio de la crisis entre Washington y Caracas. /Redacción internacional con AFP



