El hijo de diputado Asesinado que defendió la llegada de Santrich al congreso

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El hijo del diputado asesinado que defendió la llegada de Santrich al Congreso

John Jairo Hoyos

John Jairo Hoyos, representante a la Cámara por el Valle del Cauca.

El hecho reviste un significado especial si se tiene en cuenta que Hoyos es hijo de uno los diputados del Valle del Cauca secuestrados en 2007 y asesinados cinco años después por la extinta guerrilla y, por tanto, víctima directa de la misma.

Hoy, cuando se cumplen 12 años de aquel trágico suceso, el hijo de Jairo Javier Hoyos Salcedo recuerda el dolor de la pérdida, pero también su proceso para llegar al perdón. “Alguien debe decir no más, no me voy a vengar, no voy a promover más violencia, alguien tiene que asumir el perdón y la reconciliación o esto nunca parará”.

¿Qué sentimientos se reviven por estos días que se cumplen 12 años del asesinato de su padre y los otros diputados?

En estas fechas lo recuerdo con mayor intensidad. Nos reunimos en familia, hacemos oración, recordamos su energía, su entusiasmo, su entrega hacia la gente, su lucha, su esfuerzo. Son días de mucha tristeza.

A pesar de ese dolor, usted ha sido un ferviente defensor de la paz, ¿cómo se ha dado su proceso para perdonar a quienes le hicieron tanto daño?

Tuve la gran oportunidad de hacer catarsis, de expresarle a quienes nos causaron ese daño todo el dolor que le habían ocasionado causado a Colombia y en especial a las familias, el dolor al que nos sometieron durante cinco años y medio con la ilusión de que algún día regresaran a casa, pero con el dolor de verlos deteriorándose día a día. Después de haberles expresado ese dolor, ellos nos pidieron perdón, se comprometieron a que no continuarían generando más daño en Colombia, y las familias nos reunimos y tomamos en conjunto una decisión: que a partir de ese día dedicaríamos el sacrificio de nuestros seres queridos para que se convierta en un ejemplo de que es posible construir la paz y que no podía ser solo de palabras, que teníamos que dar ejemplo, como víctimas directas del conflicto, de que es posible reconciliar victimarios y víctimas y que es posible acabar con esta espiral de guerra, muerte y sangre.

¿Qué fue lo más difícil del proceso? 

Fueron muchos años odiando, con deseos de que el otro sufriera lo que ha sufrido el ser querido de uno, pero con el tiempo entendimos que esa frase de Gandhi de ‘ojo por ojo y todos quedaremos ciegos’ es una condensación del necesario alto que debe hacer la sociedad y que debemos hacer todos. Alguien debe decir no más, no me voy a vengar, no voy a promover más violencia, alguien tiene que asumir el perdón y la reconciliación o esto nunca parará.

En mi caso, perdonar fue una experiencia transformadora. He aprendido que no se puede odiar y vivir al mismo tiempo y que, por el contrario, amar y vivir son las mismas cosas.

¿Por qué decidió darle la mano a ‘Santrich’ cuando la mayoría de los congresistas rechazaron su presencia en la Cámara?

Desde el día en que me comprometí a trabajar por la paz en Colombia tomé la decisión de que daría ejemplo con un trato digno y respetuoso a los exguerrilleros que decidieron pedir perdón, que decidieron apostarle y trabajar por la paz. Por eso, ese día me paré de mi asiento, fui hasta el de ‘Jesús Santrich’, le dije quién era, le extendí la mano y lo invité a que trabajemos por la paz de Colombia.

Algunos congresistas dicen que ‘Santrich’ tiene una actitud burlesca y sobradora, ¿a usted no le parece?

Hemos insistido a todos los excombatientes, a todos los colombianos de todos los sectores, que si queremos construir paz, se necesita humildad y grandeza. Humildad para aceptar nuestros errores, para entender que cada persona vive en su dolor y necesita su propio tiempo para perdonar. Por eso, les pedimos a todos los excombatientes, y de manera muy especial a ‘Jesús Santrich’, que tengan humildad y grandeza, y que nos ayuden a poner su grano de arena, dando ejemplo para que hagamos la paz.