

Las Fuerzas Militares rindieron homenaje, en la celebración del Día de los Héroes, al cabo Jhonifer Maldonado, quien ofrendó su vida hace un año cumpliendo fielmente su deber con la patria, defendiendo a la patrulla que comandaba, en el curso de una emboscada perpetrada por un reducto de las disidencias.
Bogotá,19 de julio 2022.
La celebración de este miércoles del Día de la Independencia del soldado profesional Jeison Medina Cano estuvo marcada por sentimientos encontrados. Un año antes, perdió un amigo y Colombia ganó un héroe más.
Su compañero, el cabo primero Jhonifer Maldonado fue uno de los militares a quien las Fuerzas Militares rindieron homenaje en la celebración del Día de los Héroes por ofrendar su vida y cumplir fielmente a sus deberes con la patria, apoyando a la patrulla que comandaba, en el curso de una emboscada perpetrada por un reducto de las disidencias.
Los hechos ocurrieron en cercanía de la vereda Santa Isabel del municipio de Arauquita (Arauca), la tarde del 18 de junio de 2021.
El Día del Héroe de la Nación y sus Familias se instauró con el propósito de reconocer y exaltar el valor, coraje y valentía de los héroes militares y policías, que han sacrificado sus vidas por la seguridad y bienestar del pueblo colombiano, así como de aquellos que se encuentran en cumplimiento de la misión institucional.
La ceremonia fue presidida por el ministro de la Defensa, Diego Molano Aponte, quien estuvo acompañado por el Alto Mando Militar y policial, quienes rendieron honores a todos los miembros de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional caídos y heridos en cumplimiento del deber constitucional.
Ambos hacían parte de la sección número 2 del pelotón antorcha 4, perteneciente al Batallón Especial Energético y Vial número 16. Jeison era el enfermero de combate de la patrulla y fue testigo del arrojo con el que el cabo Maldonado repelió el ataque del enemigo y defendió su posición.
“Era un día tranquilo, sin ningún reporte de alerta ni situación de peligro inminente, la sección pasaba las horas en el cumplimiento de la misión”, contó después Jeison. Pero, de repente se escuchó una serie de explosiones, seguida de ráfagas de ametralladora. Estaban siendo atacados por uno de los grupos disidentes que operaba en la zona.
Los bandidos lanzaron varios tatucos (proyectiles artesanales usados por los violentos). El área se volvió todo un caos, bajo el estruendo de las explosiones y el traqueteo de las ametralladoras expulsando toda su capacidad de fuego. El cabo Maldonado reaccionó al instante y organizó al grupo de saldados. La reacción de los militares permitió responder el fuego con morteros.
Maldonado se encargó de organizar la defensa y el contrataque. Las ordenes fueron respondidas de inmediato por sus hombres. El suboficial se caracterizaba por su carisma y su liderazgo, “un amigo dispuesto a dar un consejo cuando se le pedía, siempre preocupado por su tropa y listo a prestar apoyo en cualquier situación con tal de cumplir con el deber”, recordó el soldado al evocar al suboficial convertido en héroe.
Entre tanto, Jeyson, con su vasta experiencia como enfermero de combate, empezó a atender a los heridos. Un tatuco cayó muy cerca de la tropa, varias esquiarlas volaron por los aires desgarrando la piel de muchos soldados. Al mismo tiempo, una potente ametralladora se convertía en el verdugo de los hombres.
Uno de sus compañeros fue impactado en el abdomen, había que atenderlo y la situación requería actuar con urgencia El cabo Maldonano, entre tanto, lleno de tierra y en medio del combate reportaba lo sucedido por la radio y solicitaba apoyo para poder evacuar en helicóptero a los heridos.
La ametralladora enemiga, una punto 50, no dejaba de ensañarse contra los hombres del Ejército quienes buscaban destruirla y reducir la capacidad de fuego del enemigo. El cabo Maldonado le ordenó que siguiera atendiendo al soldado herido y prestara los primeros auxilios.
“Yo voy por él y usted se tira al lado de ese árbol para que lo pueda atender”, fueron las instrucciones precisas que le dio su amigo, evocó el soldado Medina.
Ambos se escabulleron en medio del fuego y en una maniobra de rescate alejaron a su compañero de la escena de combate para prestarle los primeros auxilios, su condición seguía critica, la herida era muy profunda y perdía mucha sangre.
Pronto el combate dio otro giro. Maldonado, que seguía repeliendo el ataque, fue alcanzado por un proyectil. Ahora Medina tenía dos compañeros heridos. Atrincherado detrás de unos arbustos y un árbol que los cubría, rogaba para que el apoyo llegara pronto y salvar las vidas de sus dos compañeros.
Mientras tanto, el cabo Maldonado seguía enfrentando al enemigo. “Medina concéntrese en lo suyo, sálvele la vida, esa es su misión, yo me encargo del resto”, le alcanzó a escuchar.
Siguiendo sus órdenes, el soldado Medina se concentró en atender a su otro compañero herido en el abdomen. Trascurridas varias horas, vio que el cabo Maldonado no se movía, se acercó a examinarlo, pero en ese preciso instante escuchó un impacto, un francotirador con un certero disparo en la cabeza acabo con la vida del cabo Maldonado.
De un momento a otro todo fue silencio, el combate termino. Medina, no podía asimilar lo sucedido, se negaba a creer que frente a él vio morir a su líder, su corazón en medio del acelere también sentía dolor y tristeza, era un cumulo de emociones, el cabo Maldonado, lo protegió mientras atendía a su compañero.
Al poco tiempo el apoyo aéreo llegó y se pudo evacuar a los heridos que dejó el combate. Medina ayudó a subir varios soldados heridos a los helicópteros, pero no salió del área hasta que pudo evacuar el cuerpo de su amigo, el cabo primero Jhonifer Maldonado, quien no pudo cumplirle el sueño a su madre de construirle una casa.
A ella le dijeron después que su hijo murió defendiendo la patria, en el cumplimiento de su deber


