
DE NUEVO LA MINISTRA DE MINAS
CUANDO SE HAcEN MENTIRAS LAS CIFRAS
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOIMBIA
PERIÓDICO CIBERESPACIAL www.botieje.com cubriendo los cinco continentes del tercer sistema solar:
Europa, américa, Asia, Oceanía y áfrica
Medio de comunicación social afiliado a periodistas Risaralda pri que preside el historiador, escritor, comunicador social periodista, Rubén Darío franco narváez.
La base de cualquier gobierno eficaz es la credibilidad.
Que le permite dar señal de confianza a la ciudadanía.
Y por ello se supone de antemano que los actos gubernamentales están precedidos de datos científicos comprobables para adoptar políticas públicas con miras a lograr el bienestar general.
No puede, por tanto, un gobierno recurrir a los cantos de sirena, a los pálpitos intempestivos, al activismo espontáneo, ni mucho menos a cifras falsas, para desarrollar una labor que, por el contrario, exige tener a mano la información precisa y adecuada para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del estado.
NOS referimos, por su puesto al informe presentado en el noticiero de la mañana de caracol radio según el cual no son ciertas las estadísticas sobre las que la ministra de minas, Irene Vélez, ha sustentado la política de transición energética y su negativa a permitir la nueva exploración de pozos petroleros y gas.
Aún más grave, claro está, si ello lleva a confundir al propio presidente de la república que con base en una información errónea, mantiene una idea fantasiosa de lo que ocurre en el sector minero, energético del país y se apresura a dar por cierto o que es una falsedad.
Salvo que, ciertamente, todo haga parte de una treta gubernamental con el fin de mantener el salto al vació como una política estatal recomendable y distraer incautos en ese propósito todavía no explicado de clausura una de las fuentes principales del presupuesto nacional, más allá de las consignas de la reciente campaña presidencial.
Pero oh sorpresa el informe en el que se sustentaban las declaraciones, y era el soporte esencia de la política minero-energética de Colombia, se desplomó cuando los altos funcionarios e investigadores, aparentemente firmantes, se sorprendieron de encontrar su rúbrica en ese documento clave.
Y de inmediato entraron a contradecir las cifras que, desde luego, quedaron sin aval científico alguno.




