En principio habría que decir que en este año 2020 uno de los motivos de reconocimiento es para la misma Colombia.
Porque durante estos meses largos, reconocidos por la crisis sanitaria y económica que tomó literalmente al mundo por sorpresa, vale anotar que el país mostró condiciones que no se le conocían de esa manera: solidaridad, disciplina y confianza en sí mismo.
Son elementos, ciertamente, para tener en cuenta.
No son además características aisladas.
Porque en general, y desde luego con las debidas salvedades, los colombianos respondieron a los llamados de apoyo para con los más vulnerables .
Demostraron, Asimismo, una disciplina social mayoritaria cuando las autoridades pidieron.
Y esto sirvió de acicate para encarar las dificultades del momento y avizorar el futuro al menos con cierta dosis de serenidad.
Bajo la perspectiva, nombrar al presidente Iván Duque Márquez, como personaje del año es sencillamente un reconocimiento a quien, contra muchos de los pronósticos que lo acusaban de inexperiencia por su juventud, ha sido asertivo y ha mantenido el rumbo del país sin ideologismos
Lejos de los trinos acostumbrados y de la polémica insulsa, el servicio público ha tomado con Duque connotaciones diferentes a las del despeñadero y la irritación política.
En cambio, ha optado por la orientación serena, la modernización digital y la perseverancia en los propósitos..
De hecho, la gran mayoría de los diez millones de votantes que lo eligieron hace más de dos años no tenían mayor idea de quien era el nuevo primer mandatario.
No es de extrañarse, por lo tanto, que el primer mandatario tenga su mayor aceptación entre las clases populares.