El presidente Gustavo Petro decretó a finales de diciembre una emergencia económica que dio paso a la creación de 10 nuevos impuestos en Colombia, con aplicación desde 2026. La medida busca compensar el déficit fiscal tras el fracaso de la Ley de Financiamiento, y ha generado un intenso debate jurídico y político en el país.
Entre los gravámenes destacan el aumento del IVA, impuestos adicionales al patrimonio, mayores cargas al sector financiero y a la industria de hidrocarburos, así como tributos específicos sobre licores, juegos de azar y el consumo interno. El Gobierno estima que estas medidas permitirán recaudar más de 11 billones de pesos, cifra clave para sostener el gasto público en medio de la coyuntura.
Expertos en derecho tributario advierten que la decisión podría ser cuestionada ante la Corte Constitucional, pues consideran que no existían las condiciones para declarar un estado de excepción. Sin embargo, el Ejecutivo defiende la urgencia de garantizar recursos y evitar un colapso financiero que afecte programas sociales y de inversión.
El impacto de los nuevos impuestos será amplio: desde ciudadanos con ingresos medios que enfrentarán un mayor costo de vida, hasta empresas que verán reducida su liquidez. Analistas señalan que el paquete tributario podría frenar la inversión privada y aumentar la presión sobre sectores estratégicos como el energético.
En el plano internacional, la medida es observada con atención por inversionistas y organismos multilaterales, que evalúan la sostenibilidad de la economía colombiana. La discusión sobre la legitimidad y el alcance de estos impuestos marcará la agenda política y económica del país durante 2026.
English version
Ten new taxes will reshape Colombia in 2026
President Gustavo Petro decreed an economic emergency at the end of December, introducing 10 new taxes to be applied in Colombia starting in 2026. The measure aims to offset the fiscal deficit after the failure of the Financing Law and has sparked intense legal and political debate.
The new levies include an increase in VAT, additional taxes on wealth, heavier burdens on the financial sector and the oil industry, as well as specific charges on alcohol, gambling, and domestic consumption. The government expects these measures to raise more than 11 trillion pesos, a crucial figure to sustain public spending amid the current fiscal challenges.
Tax law experts warn that the decision could be challenged before the Constitutional Court, arguing that conditions for declaring a state of emergency were not met. However, the administration defends the urgency of securing resources to avoid a financial collapse that could affect social programs and investment.
The impact of the new taxes will be broad: middle-income citizens will face a higher cost of living, while companies will see reduced liquidity. Analysts suggest the tax package may discourage private investment and increase pressure on strategic sectors such as energy.
On the international stage, the measure is being closely monitored by investors and multilateral organizations, who are assessing the sustainability of Colombia’s economy. The debate over the legitimacy and scope of these taxes is set to dominate the country’s political and economic agenda throughout 2026.