DÍA MUNDIAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL. Por el Comunicador Social Periodista, Rubén Darío Franco Narváez, Presidente de la Asociación de periodistas de Risralda, PRI, Póeta, Escritor, Columnista, Historiador, Inestigador, Politólogo, Libretista y Conferencista. Se celebra el 12 de junio de cada año, con el objetivo de sensibilizar y denunciar la explotación infantil que se lleva a cabo en muchos países del mundo, donde se obliga a los niños a trabajar, negándoles todo derecho a la educación, la salud y una vida plena que le permita su desarrollo y bienestar integral.
En el año 2015, los dirigentes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con un renovado compromiso para acabar con el trabajo infantil. En particular, la meta 8.7 hace un llamamiento a la comunidad internacional para: «adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, para 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».
Es una triste y cruda realidad de muchos países en todo el mundo, donde los niños y jóvenes son obligados a trabajar desde edades muy tempranas. Lamentablemente, esta situación ha venido ocurriendo durante décadas, sin que los gobiernos hayan encontrado una salida satisfactoria para resolver esta problemática, que cada vez es más recurrente y alarmante. Muchos de ellos no tienen acceso a la educación ni a las necesidades básicas de todo ser humano, como son la salud y la alimentación.
La principal causa radica en que estos niños y jóvenes deben trabajar para ayudar a sus padres a sostener a su grupo familiar, situación que ocurre con mayor frecuencia en aquellos países con elevados índices de pobreza y miseria.
Uno de los principales objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fundada en el año 1919 fue la de abolir el trabajo infantil, adoptando y supervisando los estándares laborales de edad mínima, que debería coincidir con la edad en que cesa la obligatoriedad de ir a la escuela.
El trabajo infantil, prohibido en el derecho internacional, comprende tres categorías: Las formas peores de trabajo infantil: esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, prostitución, pornografía, y otras actividades ilícitas.
Trabajos realizados por niños que no alcanzan la edad mínima especificada para ese tipo de trabajo según la legislación nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas, que impida la educación y el pleno desarrollo del niño.
Un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, denominado trabajo peligroso.
En la celebración del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil para el año 2021 el lema o tema central es ¡Actuar ahora: poner fin al trabajo infantil!, en virtud de la ratificación del Convenio Nº 182 de la Organización Internacional del Trabajo sobre las peores formas de trabajo infantil.
En QUINCHÍA, Risaralda, se respeta y se hace respetar la vida de los niños.

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En el año 2015, los dirigentes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con un renovado compromiso para acabar con el trabajo infantil. En particular, la meta 8.7 hace un llamamiento a la comunidad internacional para: «adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, para 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».
Es una triste y cruda realidad de muchos países en todo el mundo, donde los niños y jóvenes son obligados a trabajar desde edades muy tempranas. Lamentablemente, esta situación ha venido ocurriendo durante décadas, sin que los gobiernos hayan encontrado una salida satisfactoria para resolver esta problemática, que cada vez es más recurrente y alarmante. Muchos de ellos no tienen acceso a la educación ni a las necesidades básicas de todo ser humano, como son la salud y la alimentación.
La principal causa radica en que estos niños y jóvenes deben trabajar para ayudar a sus padres a sostener a su grupo familiar, situación que ocurre con mayor frecuencia en aquellos países con elevados índices de pobreza y miseria.
Uno de los principales objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fundada en el año 1919 fue la de abolir el trabajo infantil, adoptando y supervisando los estándares laborales de edad mínima, que debería coincidir con la edad en que cesa la obligatoriedad de ir a la escuela.
El trabajo infantil, prohibido en el derecho internacional, comprende tres categorías: Las formas peores de trabajo infantil: esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, prostitución, pornografía, y otras actividades ilícitas.
Trabajos realizados por niños que no alcanzan la edad mínima especificada para ese tipo de trabajo según la legislación nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas, que impida la educación y el pleno desarrollo del niño.
Un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, denominado trabajo peligroso.
En la celebración del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil para el año 2021 el lema o tema central es ¡Actuar ahora: poner fin al trabajo infantil!, en virtud de la ratificación del Convenio Nº 182 de la Organización Internacional del Trabajo sobre las peores formas de trabajo infantil.
En QUINCHÍA, Risaralda, se respeta y se hace respetar la vida de los niños.
CLUMNA DEL COMUNICADOR SOCIAL, RUBÉN DARÍO FRANCO NARVAEZ, PRESIDENTE DE LA  ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE RISARADA, (Pri), POETA, ESCRITOR, COLUMNIST Y  MINVESTIGADOR – Notieje.com

QUINCHÍA-RISARALDA-COLOMBIA
Pedro Antonio Pérez U es el autor de la letra del Himno a QUINCHÍA; y, el autor de la música es Guillermo González A. Aquí, el coro y la primera estrofa.
CORO: Viva el alma pujante de un pueblo / Que a sus hijos ha visto crecer / ¡Oh¡ Quinchía del Gobia y Batero / Nuestro orgullo por siempre has de ser. / Tienes Gloria de recio pasado / Noble tierra de ancestro sin par, / Que nos dio como eterno regalo / Xixaraca la diosa inmortal.
PRIMERA ESTROFA: Tu bandera condensa en colores / Heroísmo, carbón y café / Y el oro que está en tus rincones / Permitiendo en tu suelo crecer.
QUINCHÍA, conocido como La Villa de los Cerros, es un municipio colombiano situado en el departamento de Risaralda, sobre la Cordillera Occidental de Colombia. Tiene una población de 35.897 habitantes. Gentilicio: Quinchieño (a); Quinchiano (a). Actual alcalde, por elección popular, ABSALON TREJOS ARIAS.
La región que hoy ocupa el municipio de Quinchía era llamada Guacuma por los indígenas, estaba habitada por las tribus de los Guaqueramaes y los Tapascos de la familia de los Ansermas y los Irra con idiomas y costumbres diferentes. Sebastián de Belálcazar fue el primer europeo que cruzó el territorio Guacuma. Luego llegaron Juan de Badillo y Jorge Robledo quien llegó al poblado Tapasco de Chiricha, donde cercos de guadua coronados de cráneos humanos y el lúgubre sonido que producía el viento al pasar por ellos les causó una honda impresión y dio origen a la vez al nuevo nombre de la región Quinchía, el poblado de las fortalezas de guadua llamados “quinchos”.
«Los Tapascos cultivaban la tierra por el sistema de terrazas, y a la par eran excelentes alfareros. Los Irras explotaban el oro de aluvión y al igual que los indios Guaqueramaes extraían la sal de las fuentes salinas de la región. El comercio lo practicaban en los mercados o «Tiánguez» en donde cambiaban la sal y el oro por alimentos y armas. Estos indígenas cultivaban principalmente maíz, yuca, fríjoles, ají, patatas, ahuyamas, algodón y tabaco. Sus herramientas eran fabricadas de piedra y macana. Algunos estudios, realizados por historiadores, demostraron que estas naciones, conocían y practicaban con suficiente conocimiento, la aleación de oro y cobre.».
En 1572 los frailes franciscanos fundaron el convento Anserma, bajo su tutela quedó la doctrina de san Nicolás de Quinchía, a cuyo alrededor vegetó el caserío de Quinchía Viejo. En tiempos de la independencia el caserío de Quinchía dependía del distrito parroquial de Anserma Viejo, que pertenecía este a la vez a la providencia de Popayán. Cuenta con 81 veredas y cuatro corregimientos, Corregimiento de Irra que está a orillas del Río Cauca, de allí se extrae arena, balastro, oro en aluvión, y cuenta con lagos para la pesca, el Corregimiento de Naranjal, allí encontramos cultivos de plátano que es enviado a Medellín, y la yuca para las rayanderías donde se extrae gran cantidad de almidón, los corregimientos de Santa Elena y Batero caracterizados por sus cultivos de caña panelera. El área urbana se encuentra ubicada al pie del Cerro Gobia y posee 12 barrios.
El 28 de noviembre de 1.888, el sacerdote José Joaquín Hoyos celebró la última misa de difuntos en la capilla de Quinchiaviejo , así se daba por terminada la historia de ese caserío. Amaneció el 29 de noviembre, y los pobladores, con repique de campanas y en solemne procesión, se trasladaron al nuevo pueblo. En ese domingo, desapareció Quinchíaviejo Cuando se trasladaron las imágenes y los ornatos al pueblo y se tumbaron los últimos ranchos del antiguo caserío, dando origen a lo que actualmente es Quinchía. Sin embargo, bajo el gobierno de Núñez, Quinchía pasó a ser corregimiento, bajo la jurisdicción del distrito de Pueblo Nuevo (hoy San Clemente ).
Sólo hasta 1.919, con la ordenanza número 5 del 12 de marzo de 1.919 dio nacimiento legal al municipio de Quinchía. En 1966, al crearse el departamento de Risaralda, Quinchía pasó hacer parte de esa unidad administrativa. En 1.985 la cabecera Municipal fue elegida por la gobernación como “El pueblo más lindo de Risaralda”.
Quinchía está situada a una altura de 1.830 metros sobre el nivel del mar y la temperatura promedio es de 18 grados centígrados. Posee todos los climas, desde el cálido de Irra, hasta el frío de la Ceiba. Quinchía se encuentra ubicado al nororiente del departamento de Risaralda y limita al norte con el Municipio de Riosucio; al sur con Anserma; por el oriente con los municipios de Filadelfia y Neira y por el occidente con el Municipio de Guática. Está a 110 kilómetros de Pereira.
SONRÍA, SONRÍA, SONRÍA… CON AMOR Y ALEGRÍA, AGRADECIÉNDOLE A DIOS CADA SEGUNDO DE VIDA. RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ.