La preocupación por los desaparecidos en Risaralda volvió a intensificarse tras el hallazgo de dos cuerpos enterrados en un sector apartado de la vereda Samaria, en Santa Rosa de Cabal. El descubrimiento se produjo luego de que un equipo del CTI llegara al lugar para adelantar una intervención programada dentro de las líneas de investigación que la Fiscalía mantiene abiertas por varios casos recientes en la región.
Los funcionarios, acompañados por unidades caninas y personal especializado en exhumaciones, trabajaron por varias horas en una zona poco transitada, rodeada de vegetación y lejos de cualquier vivienda. La excavación debía hacerse con sumo cuidado, removiendo la tierra lentamente para evitar afectar posibles elementos probatorios. En el punto indicado por Darcy, una perra entrenada para detectar restos humanos, comenzaron a aparecer fragmentos óseos que finalmente confirmaron la presencia de dos cuerpos enterrados uno sobre otro.
Los restos fueron trasladados a Medicina Legal, donde se adelantarán estudios de ADN e identificación dental con el fin de establecer quiénes eran y cuánto tiempo permanecieron en el lugar. Las autoridades investigan si podrían corresponder a dos jóvenes desaparecidos desde abril en Pereira, un caso que desde entonces mantiene a sus familias en incertidumbre.
Este hallazgo revive la desaparición de Johan Camilo Osorio García, de 17 años, y Sebastián Valencia Vélez, de 28, quienes desaparecieron junto a Wilmar Ferney Mosquera Marín. Los tres se movilizaban en un vehículo rumbo a una fiesta y pasaron antes por el barrio El Rosal, donde presuntamente uno de ellos quería comprar marihuana creepy. Esa fue la última vez que se tuvo noticia de ellos.
Días después, Wilmar fue encontrado sin vida en esta misma zona rural. Ahora, con dos cuerpos recién recuperados, vuelve a abrirse la expectativa sobre lo ocurrido aquella noche y sobre el paradero de los dos jóvenes que aún siguen sin aparecer.