La crisis de migración ilegal en el Urába está registrando uno de sus picos más latos.
Los campanazo de la Procuraduría, la defensa del Pueblo y Migración Colombia advierten que habría no menos de 10 mil personas de distintas nacionalidades varadas en Necoclí Antioquia o esperando turno para ser llevados vía marítima a Acandí Choco.
Llegan allí con la esperanza de ganar un cupo en el agotado programa de traslado controlado hacia campamentos de refugiados en la frontera con Panamá o,más grave aún, con la decisión de aventurase por la selva del tapón del Darién, en donde están expuestos a riesgos como enfermedades tropicales, hambre, perderse en la manigua, ataques de grupos armados ilegales, robos, agresiones sexuales o caer en las redes de trata de personas.
Se calcula una circulación diaria de alrededor de tres mil migrantes por estas peligrosas trochas.
Como enfrentar este problema, en primer lugar, urge redoblar la asistencia en Necoclí, Acandí, Carepa, Turbo, Apartadó Capurganá y otras zonas de Urabá en donde están concentrados miles de migrantes ilegales, sobreviviendo en condiciones de hacinamiento y pasando todo tipo de necesidades.
Un fenómeno que, además, afecta de forma sustancial a los pobladores de la región debido a la escase de alimentos, y los riesgos por y la demanda desmesurada de los limitados servicios públicos.
Mientras que no se lore un acuerdo trasnacional al respecto, serán las mafias de tráfico de mirantes ls que seguirán lucrándose, al tiempo que miles de hombres, mujeres y niños seguirán expuestos a la violencia, el hambre, tratos desagradantes e incluso la misma muerte.