Crisis judicial de Maduro: EEUU bloquea financiación de su defensa en Nueva York.

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EE. UU. impide que Venezuela pague la defensa de Maduro, según su abogado.

El 25 de febrero de 2026, en Nueva York (Estados Unidos), el abogado del expresidente venezolano Nicolás Maduro denunció que el gobierno estadounidense está impidiendo que el gobierno de Venezuela financie la defensa legal de su cliente en el juicio federal por narcoterrorismo y otros cargos, al revocar una licencia que permitiría ese pago. Esta situación ha generado un nuevo conflicto diplomático entre Caracas y Washington sobre el respeto a los derechos procesales y las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Barry Pollack, defensor principal de Maduro, informó ante un tribunal federal en Manhattan que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. modificó una licencia que inicialmente autorizaba al gobierno venezolano a transferir fondos para cubrir los honorarios de defensa, dejando fuera específicamente los pagos destinados al líder chavista. Según Pollack, esto viola su derecho constitucional a elegir y pagar a un abogado adecuado bajo la Sexta Enmienda del sistema legal estadounidense.

Maduro, detenido desde el 3 de enero de 2026 tras su captura en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladado a una prisión federal en Brooklyn para enfrentar cargos que incluyen conspiración para traficar cocaína, ha sostenido ante la justicia que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela y que no tiene recursos personales para costear su defensa sin el apoyo del Estado.

El bloqueo de estos fondos se produce en medio de un contexto de tensiones profundas entre Estados Unidos y Venezuela, tras el derrocamiento de Maduro y el cambio de gobierno en Caracas. Washington ha señalado que desea ver en Venezuela elecciones “justas y democráticas”, aunque sin fijar un calendario preciso, como parte de su postura para estabilizar el país sudamericano después de la captura de su exmandatario.

Analistas internacionales señalan que esta disputa legal podría tener implicaciones diplomáticas significativas, afectando las ya complejas relaciones bilaterales y planteando interrogantes sobre cómo se aplican las sanciones económicas en casos que involucran derechos procesales y acceso a una defensa adecuada en tribunales estadounidenses.


English version

Maduro’s Legal Crisis: U.S. Blocks Venezuelan Government from Funding His New York Defense

On February 25, 2026, in New York (United States), the lawyer for former Venezuelan President Nicolás Maduro denounced that the U.S. government is preventing the Venezuelan state from funding his legal defense in a federal trial on narcoterrorism and related charges, by revoking a license that would allow such payments. This development has sparked renewed diplomatic tensions between Caracas and Washington over procedural rights and U.S. sanctions.

Maduro’s lead attorney, Barry Pollack, informed a federal court in Manhattan that the Office of Foreign Assets Control (OFAC) within the U.S. Treasury Department amended a license that initially permitted Venezuela to send funds to cover defense fees, specifically excluding payments for the jailed leader. Pollack argues this violates his constitutional right to hire and pay for appropriate legal counsel under the Sixth Amendment.

Detained since January 3, 2026, after being captured in Caracas during a U.S. military operation and transferred to a federal prison in Brooklyn to face charges including conspiracy to traffic cocaine, Maduro has maintained in court that he remains Venezuela’s legitimate president and lacks personal means to finance his defense without state support.

The restriction on these funds comes amid deep tensions between the United States and Venezuela following Maduro’s removal from power. Washington has emphasized that “free and fair elections” are needed in Venezuela, though no specific timeline has been set, as part of its approach to stabilizing the South American nation after the former leader’s capture.

International analysts note this legal dispute could have significant diplomatic repercussions, affecting already complex bilateral relations and raising questions about how economic sanctions interact with procedural rights and access to defense in U.S. courts.