Columna del Abogado, Escritor y Periodista, Luis Garcia Quiroga

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Ambiente en la cuerda floja

Las cosas que pasaron en Pereira durante este primer trimestre que agoniza, nos indican que la institucionalidad ha logrado superar algunos escollos, pero en otros no menos esenciales, seguimos caminando en la cuerda floja.

El alcalde Juan Pablo Gallo por ejemplo, recibe la oportunidad única de terminar su mandato luego de la demanda que en su contra llegó con malos augurios hasta el Consejo de Estado.

Porque son escasas, las oportunidades las pintan calvas y la ciudadanía espera que su alcalde no se metaen nuevos líos y camine sobre suelo firme para sacar adelante muchos frentes que requieren estabilidad institucional, entre ellos el ambiental, pues un alcalde es la primera autoridad ambiental del territorio.

Los pereiranos no queremos medio ambiente, los queremos entero; y da pena decirlo, pero estamos viviendo un clima institucional muy parecido a la ardiente sensación térmica donde los calores son francamente asfixiantes. Es un error confiar que el río Otún se cuida solo. La cuenca hay que defenderla y protegerla.

Desde esta columna invocamos la intervención del alcalde Gallo porque el clima de desconfianza de la ciudadanía en la Cárder ya no resiste más paciencia. Ni siquiera con la directora encargada Martha Mónica Restrepo, mujer honorable y seria; pues hasta el buen director saliente, Leandro Jaramillo, tuvo que salir a denunciar los permisos que la administración anterior a la suya dio para secar humedales en Cerritos, amén de otras licencias para construir en franco detrimento ambiental.
En esta columna denunciamos el caso de un artista muy querido en La Florida que compró un lote y empezó a construir su sueño de cemento.

La denuncia permitió parar la construcción, pero había otras en marcha que Cárder “no vio” y luego tuvo que ordenar su destrucción. Pero hay que decirlo. Lo hizo porque las muestras de agua que llega a las plantas del acueducto y que tomamos los pereiranos, muestran trazas de materia fecal.

La tardía intervención de Cárder en el centro poblado del corregimiento de La Florida es una vergüenza apenas medio comparable con el arboricidio que la propia ciudadanía denunció en el Alto del Nudo.

La Florida no solo ha sido invadida por el turismo mochilero que arroja todas sus miserias humanas al río Otún. Allí la construcción de vivienda se anuncia en avisos de venta de lotes en fincas, obviamente con permisos oficiales.

Como no hay guardabosques ni patrulleros que ejerzan autoridad ambiental real, en cualquier parte de la cuenca se ven fogatas, paseos de olla, chazas y otros desastres contaminantes como bolsas de plástico y botellas.
La ciudadanía exige más autoridad ambiental.

garciaquirogapress@gmail.com