COLOMBIA SE ACERCARÁ MÁS A CHINA.

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COLOMBIA SE ACERCARÁ MÁS A CHINA: LAS OPORTUNIDADES DE LA FRANJA Y LA RUTA.

Ferrocarriles, carreteras, internet 5G y hasta redes de satélites en el espacio han sido impulsadas en el marco de la Franja y la Ruta, una iniciativa global liderada por China que ya cuenta con la participación de más de 150 países. Esta semana, el canciller Luis Gilberto Murillo formalizó el inicio de las negociaciones para la adhesión de Colombia. Este nuevo nivel de cooperación con China, sin embargo, no es un cheque en blanco.
La tercera fue la vencida y Colombia le dio el sí a China. Esta semana, el canciller Luis Gilberto Murillo y su comitiva pusieron rumbo al gigante asiático para confirmar el interés del país en adherirse a la Franja y la Ruta, una iniciativa global que, luego de 10 años de su creación, agrupa a más de 150 países en Europa, Oriente Medio, Asia, África y América Latina.
Tras dos invitaciones infructuosas -una, durante el Gobierno de Iván Duque, que no prosperó por la pandemia, y otra declinada por el Gobierno de Gustavo Petro durante la visita del mandatario a Beijing en octubre de 2023-, Colombia ya inició los trámites para ingresar a este “club de amigos” de China.
¿Qué es y qué no es la Franja y la Ruta? ¿Qué gana el país entrando en esta iniciativa? ¿Y qué charlas incómodas deberán tenerse con el Gobierno de Xi Jinping en esta negociación que ya arrancó y que podría alargarse por varios meses?
La Franja y la Ruta: ¿qué es?
La historia cuenta que los intercambios comerciales entre Oriente y Occidente se gestaron en la Ruta de la Seda, una red que conectó a China con el Mediterráneo, cruzando Asia Central, Persia y Medio Oriente. Además del producto al cual debe su nombre, por la Ruta de la Seda pasaron especias, oro y piedras preciosas, a la par de conocimientos, tecnologías y culturas.
En la actualidad, China impulsa una versión moderna de la Ruta de la Seda por idea del propio presidente Xi Jinping, quien solo unos meses después de ser nombrado jefe del Estado chino, en 2013, expuso las bases de su plan. Xi usó las palabras “cinturón económico”, “vía estratégica” y “red de transporte”.
De ahí en más, se empezó a hablar de la Franja y la Ruta y su objetivo es crear una red que impulse el flujo de bienes, capital, tecnologías y recursos humanos entre China y los países implicados.
Diez años después, la Franja y la Ruta expande sus alcances por tierra, mar, cielo e internet, echando raíces en todos los continentes y cosechando centenares de acuerdos de cooperación con naciones que -en su mayoría- hacen parte del llamado sur global y no entran en lo que Occidente ha llamado “primer mundo”. Características que no son coincidencia.
Economías emergentes o en vía de desarrollo con necesidades de infraestructura (carencias en carreteras, ferrocarriles, puertos o telecomunicaciones); financiamiento (obstáculos para acceder a capitales internacionales) o comercio (potencial para integrarse en redes comerciales más grandes y diversificadas) ven con buenos ojos adherirse a la Franja y la Ruta para contar con la segunda economía global como aliado de su desarrollo.
Por esta vía, el gigante asiático consolida su influencia en regiones emergentes de Asia, África y América Latina, además de asegurar acceso a mercados, recursos y, dicho sea de paso, apoyo político, pues es imperativo reconocer el principio de “una sola China” (Taiwán no es un Estado independiente y el gobierno de la República Popular China es la única autoridad legítima) para pertenecer a este grupo.
En el marco de esta iniciativa, se han desarrollado exitosos proyectos de infraestructura. Por ejemplo, a través de la ferroviaria Trans-Eurasia, China ha conectado más de 200 ciudades de 24 países europeos. Además, numerosas firmas chinas están dotando a África de carreteras pavimentadas, y en el contexto latinoamericano, China está construyendo un megapuerto en Chancay, Perú, que espera atraer la mitad del comercio que actualmente se mueve entre el gigante asiático y América del Sur.
Yuanyi Liu, profesora de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, afirma que, entre 2013 y 2022, el volumen acumulado de comercio mercantil entre China y otros países de la Franja y la Ruta superó los US$19,1 billones, con una tasa de crecimiento anual promedio de 6,4 %.