Alerta Roja en Risaralda: La Seguridad Vial se Convierte en Crisis de Salud Pública.-

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Paro busetero en Risaralda: ¿qué le piden los conductores al alcalde de  Dosquebradas?

Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional

El departamento de Risaralda, con sus ciudades de Pereira, Dosquebradas y la Virginia, enfrenta una preocupante situación en materia de seguridad vial. En los últimos meses, la problemática ha escalado hasta convertirse en una crisis de salud pública, dejando al descubierto una tensión logística y un riesgo significativo para la población local y los turistas. Datos oficiales revelan que, en promedio, una vida se pierde en las vías de la región cada tres días, una cifra alarmante que exige una respuesta inmediata y coordinada. La magnitud del problema trasciende las meras dificultades de movilidad y se consolida como una emergencia de salud.

La geografía particular de Risaralda, caracterizada por su topografía montañosa y la alta prevalencia de motocicletas, agudiza los desafíos en materia de seguridad vial. Esta combinación única crea escenarios de riesgo complejos que no se presentan con la misma intensidad en otras regiones del país. La ciudad de Pereira, en particular, ha registrado hasta octubre de 2023 un total de 77 muertes en accidentes de tránsito. Esta cifra, aunque no es la más alta del país, refleja una persistente tasa de mortalidad que sugiere que las medidas implementadas hasta el momento no han logrado generar un impacto significativo en la estadística general.

Si bien las cifras absolutas de mortalidad pueden parecer bajas en comparación con otras regiones, la gravedad de los accidentes que involucran vehículos de carga pesada es particularmente preocupante. La magnitud de los daños y la complejidad de las lesiones asociadas a estos siniestros exigen una atención especializada y recursos significativos. La combinación de factores como la velocidad, las condiciones de la vía y la falta de capacitación de los conductores contribuyen a la severidad de estos incidentes, generando un impacto devastador en las familias y en la comunidad en general.

La necesidad de una estrategia integral para abordar la seguridad vial en Risaralda se ha vuelto ineludible. Esta estrategia debe contemplar intervenciones estructurales, campañas de sensibilización dirigidas a conductores y peatones, y una mayor presencia de las autoridades en las vías. Además, es fundamental fortalecer la articulación entre las diferentes entidades gubernamentales y la sociedad civil para garantizar una respuesta coordinada y efectiva ante esta crisis de salud pública. La prevención de accidentes de tránsito no solo implica la protección de vidas, sino también la promoción de un desarrollo económico y social sostenible para la región.

La situación actual en Risaralda pone de manifiesto la urgencia de priorizar la seguridad vial como un tema de salud pública. La respuesta a esta crisis requiere un compromiso firme por parte de las autoridades, la participación activa de la comunidad y una transformación cultural en la forma en que nos movemos y nos relacionamos con las vías. Solo a través de un esfuerzo conjunto y sostenido se podrá revertir esta tendencia y garantizar un futuro más seguro para todos los habitantes de Risaralda.


English version

Red Alert in Risaralda: Road Safety Becomes a Public Health Crisis

By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator Journalist. Professional Card 0222 issued by the Ministry of National Education

The department of Risaralda, with its cities of Pereira, Dosquebradas and La Virginia, is facing a concerning situation regarding road safety. In recent months, the problem has escalated into a public health crisis, revealing a logistical tension and a significant risk to the local population and tourists. Official data reveal that, on average, a life is lost on the region’s roads every three days, an alarming figure that demands an immediate and coordinated response. The magnitude of the problem goes beyond mere mobility difficulties and consolidates itself as a health emergency.

The particular geography of Risaralda, characterized by its mountainous terrain and the high prevalence of motorcycles, exacerbates the challenges in road safety. This unique combination creates complex risk scenarios that are not present with the same intensity in other regions of the country. The city of Pereira, in particular, has recorded a total of 77 deaths in traffic accidents up to October 2023. This figure, although not the highest in the country, reflects a persistent mortality rate that suggests that the measures implemented so far have not been able to generate a significant impact on the general statistics.

While the absolute mortality figures may appear low compared to other regions, the severity of accidents involving heavy vehicles is particularly concerning. The extent of the damage and the complexity of the injuries associated with these incidents require specialized attention and significant resources. The combination of factors such as speed, road conditions and lack of driver training contribute to the severity of these incidents, generating a devastating impact on families and the community in general.

The need for an integrated strategy to address road safety in Risaralda has become unavoidable. This strategy must include structural interventions, awareness campaigns aimed at drivers and pedestrians, and an increased presence of authorities on the roads. In addition, it is essential to strengthen the coordination between the different government entities and civil society to guarantee a coordinated and effective response to this public health crisis. The prevention of traffic accidents not only involves the protection of lives, but also the promotion of a sustainable economic and social development for the region.

The current situation in Risaralda highlights the urgency of prioritizing road safety as a public health issue. The response to this crisis requires a firm commitment from the authorities, the active participation of the community and a cultural transformation in the way we move and relate to the roads. Only through a joint and sustained effort will it be possible to reverse this trend and guarantee a safer future for all inhabitants of Risaralda.