ALBERTO ARIAS DÁVILA, DOS AÑOS DE SU MUERTE. POR EL COLUMNISTA COMUNICADOR SOCIAL PRIODISTA, RUBÉN DARÍO FRANCO NARV´AEZ, PRESIDENTE PERIODISTAS DE RISARALDA PRI.
Luis Alberto FigueroaComentarios desactivados en ALBERTO ARIAS DÁVILA, DOS AÑOS DE SU MUERTE. POR EL COLUMNISTA COMUNICADOR SOCIAL PRIODISTA, RUBÉN DARÍO FRANCO NARV´AEZ, PRESIDENTE PERIODISTAS DE RISARALDA PRI.
Fue un amigo leal; su palabra tenía valor. Su vida fue pródiga. Siempre de frente quitaba la máscara al envidioso. No dobló la rodilla ante nadie; pero sí, ante su esposa Claudia María Arcila Ríos (Magistrada de la Sala de Familia) y sus hijos: Sebastián Alberto y Ana Carolina. Amó sin fronteras. Alberto de Jesús Arias Dávila fue un buen ser humano.
El miércoles 6 de octubre 2021, se cumplieron dos años de su partida al infinito, después de soportar –durante diez meses- una incontrolable enfermedad.
Alberto de Jesús Arias Dávila se distinguió por su alegría, fino humor, inteligencia, observancia de la amistad leal; abrigado por la bandera roja, cumplidor del deber, formidable ejecutivo y caballero a carta cabal.
Tenía 61 años de edad, hijo de Don Julio César y la apreciada dama Adela; hogar compartido con sus hermanos: Martha Ofelia, Alba Lilia, Adiela, Gloria Nancy, Julio César y Jorge Mario.
Lo conocí en plena juventud, cuando él estudiaba Economía en la Universidad Libre (donde se graduó con honores), y laboraba como escribiente en un Juzgado. Jefe de Desarrollo Regional de Pereira adscrito al Ministerio de Hacienda. Laboró en Impuestos Nacionales. Fue Contralor de Risaralda. Tesorero de la Federación Nacional de Contralores. Durante 14 años Director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda. Candidato a la Cámara de Representantes. Candidato a la Gobernación de Risaralda por el Partido Liberal 2011. Catedrático universitario. Contralor de Pereira. Fue un excelente Administrador y como político -en acción- fue traicionado por sus copartidarios. Connotado Especialista en Planeación Ambiental y Magister en Gerencia Pública.
Su principal diversión era el billar a tres bandas, donde disputaba espectaculares chicos con su principal oponente Conrado Arias, en la mesa central del Chevillotte, reuniendo en torno al juego a innumerables “amigos” que disfrutaban de su atención alegre y generosa de viandas y buen licor.