AFGANISTÁN EL ESLABÓN PERDIDO DE LA HISTORIA UNIVERSAL.

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Afganistán El Eslabón Perdido de la Historia Universal

Por Luis Alberto Rojas Franco

luisalbertorojasf@gmail.com

Afganistán, un país que podríamos llamar el eslabón perdido de la historia Universal, está en la mira de todo el mundo, por la reciente reconquista del poder por el talibán. Esta nación fundada a mediados del siglo XVIII, por tribus pastunes de origen indoeuropeo, después de someter a las demás tribus y proclamada Estado Islámico en 1992.

En su historia se observa la forma como ha influido su ubicación geográfica sobre la dinámica social. Sus vecinos: Irán antiguamente Persia, la cuna de muchos descubrimientos y desarrollos; la república islámica del golfo Pérsico; Uzbekistán y Tayikistán dos países que pertenecían a la Unión Soviética y Pakistán que fue colonia inglesa hasta 1956; al noreste encontramos a China. Esta zona ha sido el asentamiento de destacadas civilizaciones como:  persas, mongoles y los griegos bajo el mando de Alejandro Magno.

Esta variada mezcla de razas, religiones, economías y culturas; debería generar riqueza cultural y desarrollo; por el contrario, ha derivado en una serie de conflictos políticos y militares.

A finales del siglo XIX la monarquía impulsó reformas importantes para el estado, la política, la sociedad y la economía, cambios para los que no estaba preparado el país y que reactivaron el conflicto de intereses entre religiosos, el gobierno, defensores de ideologías revolucionarias marxistas e islamistas, lo cual terminó con el derrocamiento del rey Zahir Shah iniciando toda una sangrienta historia.

Durante este periodo, Afganistán no llamó la atención en la geopolítica; dado que no cuenta con salida al mar, ni con fuentes de riqueza y los recursos intangibles como la cultura y la ubicación geográfica, son a menudo menospreciados; sin embargo en medio de la guerra fría logró generar interés en la comunidad internacional al ser invadido por Rusia, se dice que en ese momento, Estados Unidos respaldó y fortaleció al Talibán proporcionando armamentos, pasada la crisis, los conflictos siguen siendo domésticos, mientras que se sigue fortaleciendo el vínculo religioso que es lo único que “une” a sus habitantes, el Islam a través de la “Yihad”, la obligación islámica de los musulmanes por permanecer en su vida religiosa luchando contra los “infieles”.

Finalmente, el Estado Islámico logró la atención del mundo con el 11-S, la trágica destrucción de las torres gemelas, en pleno corazón de Manhattan, el 11 de septiembre de 2001, evento que dejó un saldo de 2996 muertos y la generación de un gran símbolo.

La mayoría de los talibanes y los miembros de Al Qaeda se escaparon hacia Pakistán, el líder talibán Mullah Omar reorganizó su movimiento en 2002, lanzando un ataque insurgente contra el gobierno y la ISAF que continuó hasta el 2021 cuando en un avance militar reconquistaron el país.

Ya para muchos han sido conocidos los excesos del talibán, la violación a los derechos humanos, en especial contra las mujeres a quienes se dice que han ejecutado y golpeado públicamente; les han obligado a abandonar sus estudios y trabajos y les han prohibido salir sin hombres a la calle. Esto representa un retroceso en múltiples materias que se creían superadas, sin embargo, se repiten historias desde una patria que se quedó en el pasado.

La situación tiene profundas raíces en la estructuración y reestructuración de los estados. Todos corremos el riesgo de retroceder enormemente en las libertades y derechos ganados a costa de luchas y acuerdos, es allí donde quiero centrar mi reflexión para la próxima columna que desde ya les invito a leer para dar continuidad a esta historia en NOTIEJE.