A DIOS LE AGRADA. CUANDO. SOMOS AMABLES. POR : JUAN JAIRO ARIAS HENAO.

      Comentarios desactivados en A DIOS LE AGRADA. CUANDO. SOMOS AMABLES. POR : JUAN JAIRO ARIAS HENAO.
Sagrado Corazón de Jesús - ACI Prensa

Un siervo del Señor no debe pelear, sino que debe ser amable con todos, ser un buen maestro y tener mucha paciencia.”

”La amabilidad es el aceite que suaviza la fricción de la vida”.

En cierta ocasión me detuve en una estación de gasolina, me sorprendió al saludar a quien me atendió, su rostro era de tristeza e indignación, acababa de vivir un episodio con un cliente, que ni lo saludó, no le pidió el favor ni agradeció, textualmente me decía: “me hizo sentir como un cero a la izquierda”.

Esto me hizo reflexionar en lo ávidos que estamos de recibir un buen trato.
La dureza en el trato a otros no se aprende de nuestro buen Jesús.

Entre las cualidades de un siervo de Dios que el texto menciona, se encuentra “…el de ser amable con todos”. No hay nadie más necesitado de una sonrisa y de actos de amabilidad que quien carece de ellos, sin excepción, la amabilidad abre el corazón, embellece el carácter e ilumina el rostro.

La amabilidad conduce a actos de bondad, en el caso de Jesús a salvar, sanar, liberar, entre otros:

”Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”.

”Cuando escuchamos a Dios, nos queda fácil escuchar la necesidad de otros”. Antes de ir al monte a orar Jesús discernía, no solo la necesidad espiritual, sino la necesidad afectiva de aprecio y buen trato de sus oyentes, se tomaba el tiempo de despedir al auditorio.

¡Jesús nos dio el ejemplo! No se aislaba de las masas, el contacto a través de un abrazo, de estrechar la mano, era tan importante como predicar.

El saludo, la despedida, sonreír, extender la mano como apoyo, pedir el favor, el dar gracias, son señales de una buena salud espiritual.

En esto debemos ser ejemplos quienes decimos amar a Jesús, lo aprendimos de él, es nuestro modelo a seguir, la cercanía con el Padre lo acercaba más a las personas.

”Entre más cerca estés de Jesús, mayor será tu corazón para la gente”.

Evaluemos hoy cómo está nuestro nivel de amabilidad como siervos e hijos de Dios con todos: casa, trabajo, autoridades, vecinos, amigos, hermanos en la fe, compañeros de estudio y trabajo.