

El cerebro es un órgano complejo que forma parte del Sistema Nervioso Central, constituye la parte más voluminosa y conocida del encéfalo. Está formado por millones de neuronas que, interconectadas mediante axones y dendritas, permiten regular, todas y cada una de las funciones del cuerpo y la mente; funciones vitales como respirar o los latidos cardiacos, pasando por el sueño, el hambre o la sed hasta funciones superiores como el razonamiento, la memoria, la atención, el control de las emociones y la conducta.
Hoy el conocimiento de las distintas partes del cerebro, sigue en un estado muy primitivo, aunque sepamos que es un sofisticadísimo superordenador, con más de cien mil millones de células, conectadas entre sí por millones de ramificaciones, y aunque conozcamos, que ellas procesan toda una información sensorial, los movimientos musculares, el lenguaje, la memoria, no deja de ser el gran desconocido.
Nuestra gran pregunta es: ¿si el cerebro es la base fundamental para todo el repertorio humano, algunas de sus dimensiones como la espiritual, tienen como única causa, un puñado de neuronas? ¿Podemos afirmar que nuestra memoria es el cerebro, que nuestra voluntad es parte del cerebro, que nuestro espíritu, nuestra alma dependen del cerebro?
Algunos neurólogos reducen el alma y la conciencia a un cumulo de neuronas, desconociendo que en nuestro cerebro existe, un sistema abierto enormemente creativo, que nos hace únicos e irrepetibles, con una identidad indudablemente superior, llamada espíritu, o fuerza sobrenatural, que alienta al cuerpo para ser distinto.
La inteligencia no es una simple secreción de la masa cerebral, existe un “yo humano”, que lo hace único, efecto de una creación sobrenatural, eso que llamamos “alma”, algo inmortal, que es lo que nos permite proyectarnos a la dimensión espiritual. Esa entidad que hace que el individuo, no sea un organismo vivo más del proceso evolutivo, sino, un ser con identidad humana, un ser persona. Identidad que nos hace distintos, una creación divina, que no puede ser explicada, desde un simple laboratorio.
La mente no puede existir sin su soporte material, nos queda el interrogante: ¿es una entidad espiritual o es el alma de los antiguos filósofos?
Es claro que el cerebro es el órgano que centraliza la actividad del sistema nervioso, la mente un concepto abstracto que conforma nuestra conciencia y el alma, realidad preexistente, con una tarea, que ya tenemos inscrita, antes de nacer.


