La Parroquia, que significa “casa de peregrinos”, es una comunidad de fe que habita en un sector de la Diócesis, dirigida por Párroco nombrado por el Obispo, para hacer presente la obra salvadora de Cristo en medio de los fieles.
El párroco siempre debe ser un Sacerdote.
En la Parroquia, unidos al Párroco, sirven también otros sacerdotes llamados Vicarios Parroquiales.