

MALO DE LA CRISIS
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
A los 261 días de gobierno, gustavo Francisco Petro Urrego, tuvo su primer estallido: sacó a siete ministros.
No se recuerda en Colombia una crisis de gabinete de esta dimensión apenas de ocho meses de mandato.
Y DECIMOS ESTALLIDO PORQUE LA TERQUEDAD CON QUE EL Presidente ha insistido en mantener su reforma a la salud produjo la rebelión de los partidos de su coalición de gobierno.
La coalición que prometía funcionar como aplanadora en el Congreso, y voló en mil pedazos.
Salieron los ministros que eran cuotas de los partidos que no ayudaron a pasar la reforma a la salud en la Comisión Séptima ( liberales, conservadores Y LA u), PERO TMBIÉN LA MINISTRA, DE Salud, Carolina Corcho, y el ministro del interior, Alfonso Prada, que perdieron el primer pulso en el Congreso.
Este abrupto cambio tiene aspectos preocupantes pero no podemos negar que también trae cosas buenas.
¿pero como vamos a negar lo bueno? la salida de carolina Corcho del Ministerio de Salud es una de las mejores noticias que pudo haber recibido el país en lo corrido del año.
Esta funcionaria, aferrada a una visión intransigente e ideologizada el sistema de salud, precia dispuesta a arrasar con todo y a destruir todo sino se acogía a la reforma .
Y así, mientras ella defendía a capa y espada su impopular proyecto, en el país se agudiza la escasez de medicamentos.
Corcho pecia dispuesta a que todo se viniera abajo si no se le daba gusto con su reforma.
En buena hora sale de su cargo.
En conclusión, el cambio no permite decir que el presidente, se radicaliza pero si que va a gobernar con los que han sido leales a él (tres de los nuevos trabajaron como secretarios de su Alcaldía: Jaramillo, Bonilla y camargo), y con dos zorros políticos que le ayudarán a construir conceso consensos: el propio Jaramillo y Luis Fernando Velasco.
cada vez más, tiene una intensa necesidad de rodearse de su gente, de estar con aquellas personas que le hacen sentir cómodo.
Es evidente que le molestan las perspectivas contrarias, y que se siente molesto y frustrado cuando le contradicen.
Preocupa esto, pues puede el mandatario volverse incapaz de corregir el rumbo cuando sea necesario.
Toda persona pero más un presidente, necesita gente que le pueda decir que no está siguiendo el camino correcto.
Y hay que escuchar.


