Luis García Quiroga
Columnista
La ecuación es contundente. Si a un alcalde le va mal, a la ciudad le va mal. Y querer el fracaso del jefe de la administración del territorio donde la gente se esfuerza por ser feliz, es como pedir que al padre de familia le vaya mal.
¿Quién que no tenga un perverso interés político o económico, quiere el fracaso de su alcalde? Nadie. Siempre y cuando ese alcalde se deje ayudar, acepte sus errores, cumpla y corrija el rumbo.
La carga central del objetivo misional de un alcalde es gestionar estratégicamente los recursos del territorio mediante buenas prácticas administrativas asesorado por un equipo comprometido y competitivo.
Tras ese objetivo, un alcalde y su equipo de gobierno despliegan conocimientos, estrategias y manejo político para fomentar el desarrollo y generar condiciones para mejorar la calidad de vida de la gente.
Fue en la campaña política de 2019 cuando escribí una columna en la que recordé la anécdota del poeta Pablo Neruda al apoyar la candidatura del inmolado médico Salvador Allende. Dijo Neruda: “El Dr. Allende es tan buen candidato, que temo que sea un mal presidente”.
En los archivos de El Diario está el retruécano que escribí en la ocasión, señalando que guardaba la esperanza de que Carlos Maya, aun siendo tan mal candidato, llegara a ser un buen alcalde.
Y sustenté esa afirmación recordando que Maya ha pasado más de la mitad de su vida en la administración municipal de Pereira, y que, como pocos, conoce los vericuetos de la cosa pública, lo que le evitaría estrellarse con el otro lado de la realidad.
A nueve meses del final del mandato Maya, sorprende escuchar comentarios como que, “Yo creía que el peor alcalde de la historia de Pereira había sido Vásquez, quien en realidad fue víctima de una atroz campaña de injusto desprestigio”.
Hasta su mentor político ha dicho que, “Pereira no puede volver a elegir a un alcalde como Carlos”. Incluso el estratega político tiró la toalla, pues cuando le señalan los desaciertos del alcalde, dice que fue asesor de la campaña, más no del gobierno. Por ahí se ven trinos pancistas alardeando de los aciertos, porque a pesar de los problemas sin solucionar, no todo es negativo en la administración Maya. Faltaba más.
Me dicen que Carlos Maya está contando los días porque ya quiere irse de la alcaldía. En “La calle del tuvo” dicen que la fatiga es recíproca.
El desgaste pasa factura cuando además de la soberbia, una ciudad es víctima del abuso del poder, el canibalismo político y los compromisos e intereses que hipotecan el presupuesto y secuestraron la voluntad del mandatario.
Lo que los pereiranos quisiéramos es que, en nueve meses, el alcalde Maya haga lo que no ha podido en 39 meses. ¿Le alcanzará?

