

Columnista
Cuando le fue expropiada la hacienda Mirolindo en La Virginia al narcotraficante Antonio Correa, el predio, con más de 350 hectáreas pasó a manos de la Agencia Nacional de Tierras, ANT.
Fue el gobernador Sigifredo Salazar (2016-2019) quien concretó la idea de dedicar ese enorme predio al proyecto Plataforma Logística del Eje Cafetero -PLEC- cuya dirección fue encomendada a Gloria Inés Acevedo Arias, quien implementó estudios y diseños. Al reactivar el proyecto PLEC, el gobernador Víctor Manuel Tamayo puso al frente a Jorge Mario García.
La PLEC es un Proyecto Estratégico Regional para los departamentos del Eje Cafetero y Norte del Valle, región que por su centralidad estratégica como bisagra entre las costas del Atlántico y del Pacífico, es ideal como centro eficiente de distribución logístico de bienes y servicios.
Un proyecto de la magnitud de la PLEC, tiene grandes exigencias en materia de conectividad vial, aeroportuaria y tecnología. Los estudios han consultado casos de éxito en España y México para no mencionar el enorme complejo logístico de Memphis EE.UU, sede principal de la multinacional Fedex.
Punto aparte del proyecto PLEC es el acuerdo que en sus inicios se logró de manera tal que la entrega de las 350 hectáreas de Mirolindo estaban condicionadas por la Agencia Nacional de Tierras a que la Gobernación de Risaralda, por la vía de la compensación, debía comprar 600 hectáreas de tierra para proyectos campesinos productivos.
Cuenta el gobernador Tamayo, que su antecesor Sigifredo Salazar al final del mandato compró varias fincas de excelente tierra, “Y en coordinación con la Asociación de Usuarios Campesinos, ANUC, en mi administración, entregamos a cultivadores que no tenían tierra para trabajar”.
En otras palabras, si bien es cierto que casi todos los procesos del sector público son complejos y paquidérmicos, como la PLEC misma, complace que al menos los campesinos sin tierra sean opción del Estado, en el caso de ANT; y de la autoridad territorial, en el caso de la Gobernación de Risaralda en cabeza de Sigifredo Salazar y Víctor Manuel Tamayo.
Lo que no parece de buen recibo es la invasión a terrenos de la Gobernación en Mirolindo poniendo en riesgo un proyecto regional como la PLEC, cuyo alcance social es de gran beneficio para las comunidades de los municipios del occidente de Risaralda, además del enorme impacto en el desarrollo económico regional.
Siendo la PLEC un proyecto estratégico con el respaldo de los congresistas, gremios y alcaldes del Eje Cafetero y Norte Del Valle, lo que queda pendiente es una gran gestión colectiva que saque adelante esta estupenda iniciativa, que como pocas, está pensada en grande. El próximo gobernador tiene la palabra.


