



Es un hecho político y social que cada día crecen las expectativas sobre las candidaturas a la Alcaldía de Pereira, eje sobre el cual gira la política electoral del departamento de Risaralda.
Las candidaturas a la Gobernación de Risaralda tienen una importancia cada vez menos protagónica sin que por ello dejen de ser importantes en el esquema del poder político regional. Es evidente que los alcaldes son la autoridad más cercana a las necesidades y expectativas de los ciudadanos.
En nuestro medio, el solo hecho fáctico de que el presupuesto 2023 de la Alcaldía es de un billón $200 mil millones contra $900 mil millones de la Gobernación, marca una diferencia, sin consideración del tamaño proporcional de la población, de los problemas por resolver y del tamaño de la burocracia.
En el enfoque de esas expectativas, están la coyuntura política y administrativa que vive la ciudad; las satisfacciones o descontentos de los electores que cada vez cuentan más en las decisiones a la hora de votar; los efectos que la política nacional pueda llegar a tener como consecuencia del surgimiento del poder electoral de la centro-izquierda que gobierna el país, y que localmente hemos dado en llamar “Alternativos”.
Como consecuencia de lo anterior, está en juego la capacidad que tengan los congresistas de las diferentes fuerzas políticas como líderes naturales de sus organizaciones electorales para darle la lectura correcta al clima político, al mapa electoral zona por zona, a las corrientes de opinión ciudadana y al desempeño de las administraciones en la Alcaldía y la Gobernación.
El buen gobierno o el mal gobierno muchas veces es camuflado por el manejo de imagen de los estrategas de los gobernantes buscando que les alcance para saborear el éxito, o de lo contrario, para ruñir la amarga derrota. En otras ocasiones, el dinero es el que marca la diferencia, aunque un mal gobierno casi siempre sale derrotado en la fatiga de los proyectos continuistas. No obstante, el músculo financiero de las campañas, cuenta, y mucho, aunque cada vez los electorados están mejor informados al respecto y obran en consecuencia.
Por ahora han mostrado interés en ganarse un puesto en la voluntad popular de Pereira dirigentes como el liberal Maicol Lopera, de quien se dice es el favorito del senador Gallo. Allí mismo, sigue jugando sus cartas el concejal Pablo Giordanelli otro de los sobrevivientes de la docena de preseleccionados del microciclo político del senador Gallo. Pese a ello, se insiste mucho en un candidato sorpresa o de una sorpresiva y espectacular voltereta.
El conservatismo de Pereira perdió vocación de poder a tal punto que el exconcejal Steven Cárdenas renunció a su partido declarándose independiente y renegado de la casa Merheg. Cárdenas, quien va por firmas se ha convertido en un ácido crítico de la alcaldía de Carlos Maya.
También se anuncia como independiente el experto en estrategia y marketing político Fabián Gómez Caro, quien criticando la gestión pública del alcalde Maya, aspira a ser candidato por recolección de firmas.
En el Liberalismo Progresista aún nadie se anima a levantar la mano, aunque se asume que podría ser candidato el exalcalde Jairo Arango Gaviria, salvo que entren a la Consulta Popular que se plantea convocar por parte de los Alternativos, tal como lo propuso el ex constituyente Germán Toro Zuluaga.
A esa consulta también irían los Verdes en cuyo partido la concejal y líder ambientalista Nancy Henao viene trabajando su aspiración con el respaldo de la parlamentaria Carolina Giraldo; y el Pacto Histórico, que no es un colectivo de fuerzas políticas integrados por Colombia Humana, Polo, Mais, Ada y 19 organizaciones sociales.
En el llavero de aspirantes está por decidirse si Roberto Gálvez se anima a ser opción a la alcaldía. Igualmente los nombres de dos mujeres inteligentes, independientes y profesionales distinguidas: Martha Alzate Hincapié y Diana Osorio Bernal. Los tres hacen falta para un debate político y de ciudad, con calidad y con altura.
Al respecto y como es natural en los días preelectorales -que ahora son meses- se especula mucho, dada la visibilización de varios personajes que ya se están mostrando como pretendientes, pero que, parodiando el proverbio bíblico, al final, dados los costos políticos de no calcular el éxito, serán muchos los aspirantes, pero pocos los aparecerán en el tarjetón.
Como siempre digo, los alcaldes pasan y la ciudad queda; para significar con ello que el propósito superior y sin dobles costuras del próximo alcalde de Pereira, debe ser el bien común y entendiendo que Pereira merece lo mejor. Que queda claro.



