
Save the Children organiza el 23 de octubre el Día Mundial de Acción para la Supervivencia Infantil. El objetivo es detener la mortalidad de niños menores de 5 años y madres, por causas que se pueden prevenir, como la neumonía, la diarrea, las complicaciones derivadas durante el parto o la desnutrición. Mejorar la nutrición y la salud, asegurar el acceso a agua potable y saneamiento, y promover hábitos saludables logran prevenir y tratar las principales causas de mortalidad infantil ofreciendo a todos los niños la oportunidad de crecer sanos y desarrollarse plenamente. África Subsahariana es el lugar con mayor índice de mortalidad en el mundo. Uno de cada 12 niños muere antes de los cinco años de edad.
MINICUENTO OCTUBRE 23 DEL 2021:
Francisca Lucía Maldonado García logró escapársele a unos bandidos que ingresaron a su humilde vivienda, en la vereda Montenegro. Sus padres: Fernando y María, le ayudaron levantando unas tablas de su cuarto para que la chiquilla se escurriera al sótano. La pretensión de los desalmados era la de llevársela a engrosar las filas de la guerrilla que operaba en la zona adyacente al Chocó; pero … al notar que no estaba, asesinaron al papá y la mamá.
Francisca Lucía Maldonado García, de 10 añitos de edad, después de caminar por largas trochas, fue recogida por un campero que casualmente pasaba por una carretera destapada y la dejó en el centro de Pereira. Venciendo el cansancio, entró a la Catedral “Nuestra Señora de la Pobreza”; frente al Sagrario –en primera banca- colocó en sus Manos la vida de sus padres (sin saber que habían sido asesinados); luego, en voz baja, dijo: “Dulce Jesús mío, cuídame y envíame un ángel para que me guíe por este camino desconocido.” –Una anciana que la escuchó, se le acercó y le obsequió 10 mil pesos. Francisca lloró, le dio las gracias a la señora; se despidió del Santísimo.
Caminó dos cuadras, hasta la novena y giró una cuadra más a la izquierda. Sus ojos se posaron en el estanquillo “Turrón”, al que accedió y –sin pensarlo dos veces- pidió que le vendieran galletas y confites por valor de diez mil pesos; Pedro Luis que la atendió, le obsequió una chaza multicolor, De allí salió, con sus dulces –bien organizados-, entró al salón de billares Continental y, en menos de diez minutos, vendió todo lo que llevaba por valor de cien mil pesos. Con su chaza vacía, regresó a la Catedral, se arrodilló ante el SANTÍSIMO, le dio las gracias, y le pidió –nuevamente- que le enviará el ángel para continuar el camino. Regresó al Estanquillo “Turrón” pidió que le llenarán la chaza y pagó por ello, 20 mil pesos; dio cuarenta pasos e ingresó –nuevamente- al Continental y… en sólo diez minutos vendió todo por un valor de 300 mil pesos.
Se acercó –nuevamente- a la Catedral “Nuestra Señora de la Pobreza”, se arrodilló ante el SAGRARIO, llorando agradeció a DIOS y le pidió que le diera luces para continuar el camino; se echó la bendición y salió del templo, caminó hasta la calle 19 entre carreras 9 y 10, entró al lujoso GRAN HOTEL y fue recibida cordialmente por el gerente Humberto, quien la invitó al restaurante donde le sirvieron un buen almuerzo. La niña le contó su triste historia. El gerente lloró y le dijo: “Yo vivo sólo con mi esposa. Sí quiere nos hace compañía; allí podrá disfrutar de todo”. Ella, gritó alegremente: SÍ, gracias a DIOS. Le pidió a don Humberto que la acompañara a la Catedral para arrodillarse ante el SANTÍSIMO. En pocos minutos, ambos ingresaron al templo.
Francisca Lucía Maldonado García, iluminada por el Espíritu Santo, se expresó alegremente: “SÍ. SÍ. MIL GRACIAS DIOS MÍO. TODO ME HA SALIDO MUY BIEN. AQUÍ TE PRESENTO A MI NUEVO PAPÁ HUMBERTO QUE ME RECIBIRÁ EN SU CASA. MIL GRACIAS DIOS MÍO”. -Autor: Rubén Darío Franco Narváez.
*-*-*-*–.



