Dedicado a Quienes Viven un Duelo por una Mascota
Quien comprende el corazón de una mascota
reconoce la diferencia entre el mal amigo y el buen amigo,
el valor de dar lo que no tiene precio,
difícilmente se equivocará al elegir a sus amigos,
será más exigente porque reconoce el amor puro.
Por Luis Alberto Rojas Franco
Esta historia la hemos vivido muchos Papás y muchas Mamás Perrunos y Gatunos, cuando fallece la mascota, vives un duelo que no está legalizado, sin documento de defunción, sin permiso laboral ni académico; a veces, sin ceremonia. Se vive en las entrañas, como cuando se pierde al compañero de viaje, el más leal, el que alegra la existencia, el incondicional.
Todo inicia con la necesidad que tenemos los humanos de relacionarnos y comunicarnos, esa cualidad que facilita el sobrevivir en los medios más agrestes; ahí surge la llamada biofilia: la necesidad de relacionarnos con otras formas de vida, con el ambiente y la sociedad.
En ese sentido, me declaro biofílico, así como muchos otros habitantes de nuestra hermosa Pereira, todos los días nos encontramos paseando al perro, abrazando el árbol, trayendo la comida. No es locura, al contrario, es sensibilidad, es conciencia.
De esa manera, apareció en mi vida hace tres años Tomás, El angelito peludo, que llegó después del fallecimiento de mi Padre, estaba en la calle, María la Mamá de una colaboradora, me convenció de cuidarlo por tres días y yo caí en la trampa. Después de que te miran a los ojos, te hipnotizan; cuando lamen tus manos, tus pies y muestran esa ternura, ya no habrá nadie que se pueda desprender. A pesar de eso, busqué a su familia durante tres días, lo que no sabía es que él ya había decidió que su familia era yo.
Fue un maestro que me enseñó a disfrutar cada oportunidad que nos ofrece la vida, a saltar de alegría con algo tan sencillo como el anuncio de una salida al parque, un suceso que se repite dos o tres veces al día, durante todos los días y en cada oportunidad una fiesta inmensa, como el mayor de los triunfos, el más grande premio, como un redescubrimiento de impacto universal; el corazón agitado, la respiración acelerada, los músculos incontenibles, la mente en éxtasis por un simple y pequeño anuncio, algo que para un humano no tendría el valor económico, algo que no tendría un efecto sobre el ego de un profesional, ni sobre la lujuria de un ambicioso, ni sobre el placer de la diversión, es algo tan pequeño, que genera una reacción tan inmensa y nos enseña a vivir el grandioso e incalculable valor de las pequeñas cosas. su cola mocha se movía, saludaba a los vecinos quienes no lograron contener las lágrimas al enterarse de la noticia, también saludaba a los empleados de Frisby y burbujas en el centro comercial, a quienes les hacía parar su trabajo para asomarse por el mostrador al tiempo que les movía la cola, también saludaba en 40 grados, pero allí hacia una parada técnica para pedir helado de perro, todos los negociantes tenían que ver cuando se escapaba, alguien aparecían con él en mi casa o escribían al wathsapp.
Ahora es un ángel del cielo de las Mascotas, por todo eso quiero compartir con los ustedes esta experiencia, así como unas cortas líneas para reflexionar sobre el duelo cuando fallece una mascota.
Es normal en un primer momento sentir culpa, por lo que faltó, pero ahí no reside la esencia de la cura, sino en la aceptación, en sanar mente, cuerpo y espíritu; adoptar una nueva filosofía de vida, no negarse a aceptar la relación con otros y con otros tipos de vida, no perder nuestra capacidad de dar y recibir amor.
Es normal estar incrédulo frente a la pérdida, ver la sombra que se hace en la escalera, observar o cerrar la puerta esperando que no se vaya a salir, también es normal buscarle, sentir que ladra o querer llamarle, sin embargo llega el momento en que nos damos por enterados que efectivamente el angelito ha partido y que nuestra vida se ha visto afectada, es entonces cuando viene esta conciencia de la pérdida y la búsqueda de un nuevo orden ubicando a nuestro hijo perruno o gatuno en el lugar donde pertenece, en los bonitos recuerdos, en todo lo que dejó impregnado en nosotros con su personalidad, con su forma de comunicación, realizar algun ritual de despedida y agradecer los mensajes que escriben y que se traducen en la admiración y el afecto a un ser puro.
Comentario enviado por Ángela María Marín Ocampo sobre el artículo publicado por el doctor Luis Alberto Rojas Franco:
angela maria marin ocampo <angelamariamarinocampo@gmail.com>
Lun 26/07/2021 16:15 Excelente artículo, en su redacción, contexto y fondo expresa los más profundos sentimientos por nuestras mascotas…felicitaciones Luis Alberto!!!
Cordial saludo, Angela María Marín Ocampo



