

Continuando con el estudio A Fondo que hace la Periodista Gabriela Herrera Gómez, sobre el Ataque a Estatuas (E.T julio 4/2021), nos relata Gabriela que, el Pueblo Misak ha sido uno de los agentes más visibles en el derribo de estatuas, desde septiembre de 2020 con el derribo de la estatua ecuestre de Sebastián de Belalcázar en el Morro de Tulcán en Popayán, el cual- aseguran los investigadores- tiene una importancia prehispánica; y luego en Cali, derribaron también a Belalcázar, y finalmente en Bogotá, donde abatieron la de Jiménez de Quesada, lo que produjo la indignación de la mayoría de los habitantes de ambas capitales. Aunque Miguel Morales, gobernador de los Misak en Bogotá, afirmara que, lo que se proponían era “reparar la deuda histórica con las comunidades”, agregando que “este tipo de imágenes se deberían colocar en los museos, pero que no sea en lo público”, el científico de Conservación de Patrimonio Cultural de La Universidad de Los Andes, no está de acuerdo con las acciones que los Misak han hecho fuera de su territorio; agregando que “Jiménez de Quesada tiene una historia para los Bogotanos y ha sido parte de la vida de la plazoleta de la Universidad del Rosario por muchos años. Hay un choque violento porque están irrumpiendo en un territorio que no es el suyo con una significación que es otra “. El debate apenas comienza; porque el Antropólogo Patrick Morales, director del Instituto Distrital de Patrimonio y Cultura (IDPC) dice que su entidad está apostando a propiciar espacios de debate sobre el destino de las estatuas, antes de tomar una postura; para culminar afirmando que: “El patrimonio debe ser vivo, es decir, dialogar con la ciudadanía para que sea patrimonio”. Pero frente a tantas contradicciones, como la propuesta de la sustitución de algunos de los monumentos actuales por otras figuras, como, por ejemplo, de victimas de sucesos recientes; el historiador Rodolfo Segovia, presidente de la Academia, sostiene que: Bolívar lo que hizo fue lograr que nos separáramos de España y fuéramos hoy una Nación donde los Misak puedan hacer las manifestaciones que hacen”; y desde la academia consideran que se está viviendo una situación puramente ideológica que lleva a que se tomen posiciones extremas.
AUGUSTO MEJIA GONZÁLE




