

Pereira, sábado 26 de diciembre de 2020.-
EDITORIAL: LA FAMILIA
Periódico www.notieje.com
Cubriendo Los cinco Continentes
Europa, américa, Asia, Oceanía África
Director General fundador
Luis Alberto Figueroa
T.P. 0222 del Ministerio de Educación Nacional
Por duro que haya sido el año, cada 24 de diciembre nace Jesús en un pesebre para recordarle a la humanidad que siempre hay un nuevo comienzo.
El duelo por la partida de un ser querido, por la ruptura de una relación sentimental, por la pérdida de un empleo, por el fracaso de un proyecto o la angustia por el padecimiento de una enfermedad, no debería impedir que se comparta en el refugio familiar una oración , y se busque una luz y un voz de aliento con ilusión, tal como sucedió en una humilde pesebrera hace más de veinte siglos.
Celebrar no es sinónimo exclusivo de algarabía, fiesta, licor, abundancia mental, baile y demás excesos que acompañan esta emotiva fecha; celebrar también puede ser gratitud, solidaridad, armonía y recogimiento espiritual, es ese tipo de celebración la que reconforta el alma y renueva la energía para seguir en pie buscando nuevos y mejores horizontes.
Por eso el 24 de diciembre, aunque hay triteza, también hay razones para festejar.
Con amor en familia, conviene la ocasión para agradecer por seguir con vida, por tener aliento para poder seguir luchando, por no perder la capacidad de soñar.
Este mal tiempo no será eterno, pero mientras pasa se tiene que actuar con mesura, es la vida la que está en juego. Ya vendrá de nuevo el tiempo del bullicio, del abrazo, sin restricción, del beso sin temor, la estrechada de manos sin desconfianza, volverá, que duda cabe, el momento en que se pueda estar más cerca, la verbena, la gran reunión familiar, la fiesta de integración empresarial y todas las muestras de afecto que la pandemia metió en el congelador; mientras tanto, prudencia.


